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Otra visión sobre Bélmez de la Moraleda: Crónicas de una noche de misterio.

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Todos hemos estado viendo estos meses atrás, la polémica surgida en torno al tema Bélmez; y como es un tema que me interesa y apasiona, no quiero dejar de aportar mi grano de arena. Tenía prometido este artículo hace ya algún tiempo, pero quería profundizar todo lo que pudiera en éste particular.

Bien, para empezar tenemos lo siguiente:

El señor Mañez, quien critica el fenómeno, dice que él puede reproducir lo mismo en su casa -eso sin haber estado en Bélmez en su vida- cuando fue invitado por Pedro Amorós para que expusiera su teoría “se agachó en una esquina y con el dedo empapado en agua pintó algo” No hay que decir que fracasó estrepitosamente, pues cuando el agua fue absorbida por el cemento, se secó y acabó la teoría revolucionaria. Luego pretendió que con una mezcla de su invención y exponiéndola a la luz surgen rostros muy parecidos a los de Bélmez; – yo suelo ir a la papelería a comprar rotuladores, que me sale más barato- “vaya aficiones raras que tiene la gente"

Pedro Amorós y el autor del artículo.

También un tal Fernando Frías dice que todo lo de Bélmez es un fraude. Incluso afirma que en la casa de las primeras caras fue María quien las pintó, con sales de plata o algo parecido. María, según él, y medio pueblo, se enriquecieron enormemente con el fraude, ¡Cómo se nota que no ha estado en Bélmez! seguramente no se lo dejaron ver las ¡urbanizaciones de lujo y los campos de golf que rodean ese pueblo de oro! ¡por Dios, seamos serios!

Para estos señores, todo es un fraude – ¡parece que les falta algo de información! les voy ha ayudar un poco:

Antonio Palacios Luque, que por aquel entonces era notario de Huelma, fue requerido por el gran investigador Germán de Argumosa. Se trataba de hacer un precintado de la estancia de las caras, para ver qué sucedía.

Fue un 23 de Julio de 1973, a las 8:30 horas, cuando se dio por terminado el trabajo de precintado de la estancia. (En la casa de María, se le habilitó otra habitación que le sirviera de cocina, mientras ésta permanecía cerrada) Como testigos del precintado tenemos:

El propio notario, Antonio Palacios Luque.

Manuel Rodríguez Rivas.

Juan Pereira Sánchez.

Germán de Argumoza.

António Palacios Luque.

Bien, vamos a explicar cómo se produjo ese precintado:

Se precintó la cocina, mediante un alambre que pasa a través de dos arandelas metálicas por fusión del clásico plomo. Se colocó una cartulina, con el sello oficial de la notaría de Huelma; además se cubrió el suelo con una lámina plástica, dividida en veinte zonas numeradas, para tener todas las caras perfectamente ubicadas y cartografiadas. Después se precinta la puerta con un candado marca “Fam” y posteriormente se hizo lo mismo en la ventana, cubriendo los plomos con lacre sobre el que se grabó la clave “2936 dg” Luego pusieron una tira de fixo entre los extremos de las hojas de las puertas, con varios lacres con el código anterior, más uno central con la cabeza de un caballo – vamos, un búnker- y dicen que hubo fraude.

Cuando se quitó el precinto - según el notario, Antonio Palacios – la sorpresa fue mayúscula. Había caras nuevas, otras desaparecieron; y hubo una que ¡incluso había efectuado una rotación de 180º! Él mismo salió espantado del lugar; allí, según su opinión, “no hubo fraude de ningún tipo” También se realizaron pruebas sobre placas de cemento, que fueron arrancadas del suelo, y no se descubrió rastro de pinturas o productos que hubieran podido servir para hacer las caras.

Durante la investigación...

Luego tenemos el asunto sobre el descrédito de la persona de Pedro Amorós, del cual se ha dicho de casi todo. ¡Qué es un estafador! ¡un mentiroso! ¡qué ni tan siquiera ha terminado la carrera! En fin que todo su currículo es inventado. ¡Según me dijo él, todo mentira! La envidia es muy mala…

Tenemos también el asunto de los falsos cursos de parapsicología, que el SEIP estaba vendiendo fraudulentamente, según las malas lenguas… - Señores de sobra es conocido que el título de parapsicólogo, como estudios o carrera no está aún reconocido en España -no es así en otros países- pero el que decide hacerlo, siempre voluntariamente, ya lo sabe de antemano, y lo hace porque realmente le gusta el tema y quiere seguir profundizando en ello; así las cosas. Es lógico que el estudiante tenga que pagar algo por el material; y el tiempo que emplee el personal en impartirlo. ¡No veo fraude alguno en eso!

Durante la investigación.

Más adelante, tenemos que algunos miembros de las delegaciones del SEIP, en varios puntos de España, se han distanciado o ido del la sociedad, por los fraudes cometidos por el SEIP. Se refieren concretamente a las personas de: Valencia, Barcelona y Vigo.

Los integrantes del SEIP que se marcharon, según me dijo el investigador Luís Mariano Fdez, decidieron tomar esta acción a raíz de las falsas acusaciones vertidas, por el señor Máñez, contra la persona de Pedro Amorós y la sociedad que preside sobre el asunto de las nuevas caras de Bélmez. Estos señores que abandonaron el SEIP tan rápido, se equivocaron al seguir las afirmaciones del Máñez y compañía, sin antes haber verificado todo este asunto.

Teleplastia.

También se ha escrito en revistas y periódicos que Pedro Amorós se proclama presidente del SEIP sin votaciones ni consenso al respecto. ¡Señores! pongamos el caso, si yo creo una asociación o empresa lo lógico es que me ponga al frente de ella, como director o presidente, ¡no pondré como jefe al primero que pase por la puerta! ¡Vamos digo yo!

El presidente de la SEIP, Pedro Amorós.

La verdad, yo las críticas las veo bien porque pueden ser constructivas, ahora, cuando de las críticas se pasa al descrédito y a la falta de respeto, se pierde la objetividad y cualquier rigor profesional. Pero claro, así es la envidia.

¿Teleplastia de Maria?.

Bélmez, es un pueblo maravilloso tranquilo y sobre todo muy humilde. María, ni nadie allí, se han lucrado con este tema. ¡Que cobraba! pues mire usted, si la gente le dejaba algo, pues para eso entraban en su casa, con el consiguiente gasto que le pudieran hacer, de luz y tiempo que perdía la señora en estar pendientes de unos y otros - ¡Ah! una cosa- ¡la casa de las primeras caras no era la casa de María, cómo siempre se afirmó! Era de sus hijastros, ella nunca tuvo casa propia.

Ahora vamos con otra historia, pero en el mismo lugar y con las mismas caras.

Visitando la tumba de Maria Gómez Cámara.

Pasarían las cinco y media de la tarde, de un frío sábado del mes de Enero, cuando llegué a Bélmez. Lugar de reunión, Hostal Restaurante Casablanca, el cual había sido ya invadido por los miembros del SEIP. Después de unos minutos de descanso y algún que otro café, decidimos ponernos en marcha. Nos dirigimos hacia el cementerio de Bélmez, para ver la tumba de María.

De camino a la casa de las caras, los miembros del SEIP ¡cómo si de una costumbre se tratara! gustan de parar aquí, es su manera de homenajear a María. Quizás para no echar en falta su ausencia.

Tumba donde actualmente reposa Maria Gómez Cámara.

Después de pasear entre las lápidas y disparar algunas fotos, el periodista e investigador Luís Mariano me pone sobre aviso del lugar donde se vertieron los restos de huesos hallados en una excavación que se realizo en la cocina de María, en los años setenta. ¡Y que asombrosamente, nunca entre esos huesos, apareció cráneo alguno!

Si no es por la gente que cuida el lugar, esa fosa, se hubiera olvidado para siempre.

Llegué a la casa de las caras nuevas, sobre las siete de la tarde. Me pusieron en antecedentes de que miembros del SEIP llevaban varios días investigando en la casa, en labores de señalización y medidas de distancias entre las caras.

Procedían también a la limpieza del suelo -muy deteriorado por las visitas- ya que la capa de cemento era muy frágil, debido a que en un principio iba destinado a ser un suelo de baldosas, que por circunstancias de la familia nunca llegó a ponerse; de ahí lo frágil y pobre de la mezcla.

Placas de cemento experimentales en la casa nueva.

En una habitación del tercer piso, se estaba desarrollando un experimento, que consistía en preparar un suelo similar al de la cámara de las caras, ya que se tienen sospechas de que éstas son formaciones de hongos. Ahora, el por qué adoptan tan extraña disposición, es un misterio que se pretende descifrar.

Esparcido el cemento sobre un suelo normal de baldosas, se le añadía diferentes capas de tejidos para que en un ambiente controlado de humedad y temperatura se pudiera comprobar si los hongos eran capaces de formar las caras, y, en caso positivo, tratar de entender el por qué de la extraña forma de actuar de dichos organismos en este lugar.

Pedro Amorós, Luis Mariano Fernandez y Pedro Fernandez observando las teleplastias.

Después de un merecido descanso en el hostal- con cena incluida- regresamos a la casa para intentar grabar algunas psicofonías. Eran las 2:15 de la madrugada cuando comenzamos las grabaciones. Nos habíamos dividido en tres grupos, tomando cada grupo una planta de la casa. Yo me ubiqué en la segunda planta, en la habitación donde durmió María durante más de veinte años.

En otra ocasión les contaré las interesantes psicofonías que obtuve en dicha habitación y que ponen los pelos como escarpias, incluso al investigador más experimentado en la materia.

Llevando más de dos horas de grabaciones psicofónicas realizadas, dimos por terminado la sesión.

El grupo observando teleplastias.

Todos los grupos de las habitaciones superiores nos reunimos en la estancia de la entrada, donde se ubicaba el primer grupo. Algunos debido a lo tarde que era decidieron marcharse, sólo quedamos alrededor de ocho o nueve personas en esa estancia, entre ellas: Pedro Amorós, Luís Mariano Fernández, Fernando Jiménez López (hijo del querido Doctor Fernando Jiménez del Oso)-al cual desde aquí, quiero darle mi más sentido pésame y un fuerte abrazo- y el que escribe estas líneas. La salita o habitación donde estábamos reunidos tendría entre cuatro o cinco metros cuadrados. Todos nos sentamos en torno a una mesa redonda de madera, ya que hacía bastante frío y ahí debajo estaba una pequeña estufa, para calentarnos. Estuvimos escuchando algunas grabaciones de Pedro Amorós recogidas aquella misma noche.

Cama donde durmió María durante 20 años.

Pasada una hora, calculo que serían alrededor de las cinco de la madrugada, los que estaban más cerca de la puerta que daba al pasillo notaron algo extraño- Yo estaba en un sillón, con la mesa delante de mí, y mirando justo al frente de la entrada- ellos notaron cómo una corriente de aire gélido les rozaba los rostros, a pesar de que ya de por sí hacía bastante frío. Por más que se busco la procedencia de esa corriente, no se encontró la causa, pues estaba todas las puertas y ventanas cerradas. A raíz de aquel momento, donde más frío se acumuló en la habitación fue justo debajo de la mesa; y eso que la estufa seguía funcionando y todos teníamos los pies metidos debajo de la mesa.

La mesa se mueve.

Estábamos hablando sobre la cuestión, cuando escucho unos golpes en la mesa, en un primer momento nadie le presta mucha atención. A los pocos segundos, ¡cómo si de una voz que nunca existió, nos mandara callar! todos quedamos en silencio, mirándonos unos a otros. El golpe volvió a surgir y a partir de entonces, fue de locos todo lo que allí nos aconteció.

La mesa empezó a moverse, primero giraba a la derecha, luego hacia la izquierda y así durante cerca de una hora; con breves momentos de pausa. Uno de los fenómenos que yo noté, y que fue corroborado por los allí presentes, es que, en los instantes previos a los movimientos de la mesa se notaba la bajada brutal de la temperatura y se percibía una corriente gélida que salía de debajo de la mesa. Era como si ese ente o energía, absorbiera el calor presente para utilizarlo en nuestro plano físico y así poder mover los objetos de la habitación.

¿En qué lugar de la habitación, hacía más calor? Efectivamente, debajo de la mesa de la habitación. Ahí, se instaló nuestro amigo, la energía o el ser que fuera.

Otro fenómeno que pude observar, y que nos dejó perplejos a los presentes, fue el del compañero que se sentaba a la derecha de mí. Éste, que estaba sentado en una silla, fue arrastrado junto con ella cerca de veinte centímetros. El susto para él fue, cómo se pueden imaginar, de auténtica impresión, llegándole a faltar el aire por unos segundos.

La sala donde la mesa se movió.

Volviendo a la mesa, la verdad que es increíble, pero esa energía o ser, me leyó el pensamiento. Estaba pensando en la posibilidad de que alguien, intentando gastarnos una broma, fuera el responsable de los movimientos de ésta. Pero mira por donde, que justo pensando eso, el cristal de la mesa se desplazo hacia mí. Yo sorprendido, lo único que se me ocurrió fue decirle a lo que estuviera actuando en ese momento, que volviera a colocar el cristal en su sitio; y así ocurrió. El cristal volvió solo a la posición original. Al rato, ¡incluso la mesa llego a levitar de uno de los lados con cierta elevación!

Como observé acto seguido, fue imposible que nadie lo pudiera manejar. El cristal tiene un grosor bastante considerable, la superficie donde está colocado no es la más adecuada, ya que no descansa directamente sobre la madera; sino sobre una enagua que recubre la totalidad de la mesa y que es algo áspera y de cierto grosor.

Además, la mesa es de madera maciza y pesa bastante, a lo que hay que sumar el peso del grueso cristal y el peso de los equipos (cámaras, grabadoras, etc.….) Por todo ello era imposible una manipulación sin hacer suficiente fuerza, que se hubiera notado, por si alguien piensa lo contrario. Sobre las siete de la mañana todo finalizó. ¡INCREÍBLE, PERO CIERTO!

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