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EL “Caldero de Girona”. Una masía encantada.

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Este caso, como tantos otros descansaba en mi archivo esperando un día ver la luz, un caso excepcional, una investigación paranormal que me llevaba hasta la ciudad de Girona (Catalunya) a las afueras de esta ciudad una conocida mía acababa de adquirir una masia (casa de campo catalana) a esta amiga la pasaré a llamar Rosa, una mujer a la que me unía una gran amistad y que por aquellas cosas de la vida hoy ya no tengo relación alguna, me acompañó en mis comienzos, sesiones de espiritismo y algunas experiencias esotéricas y de parapsicología, esta mansión la compró como inversión y para sus hijas, las cuales le habían manifestado su deseo de vivir en plena naturaleza.

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La masía tenía unas dimensiones considerables, una cocina con fuego tierra, una gran sala central y al menos seis habitaciones en la planta superior a la que se accedía mediante unas típicas escaleras.

Con el paso del tiempo aquellas hijas que buscaban la naturaleza se dieron cuenta de que preferían la ciudad, aquellos sueños de naturaleza no eran como ellas habían imaginado, por lo que la masia quedó vacía, Rosa decidió dejarla a unos amigos que a cambio de poder hospedarse allí, la cuidarían.

Tan solo pasar unos meses algo parecía suceder entre aquellas paredes, se escuchaban voces, objetos parecían cambiar de lugar sin explicación alguna y una extraña sensación invadía a muchas de las personas que entraban en la casa, en poco tiempo esas sensaciones se apoderaban y aterraban a sus dueños que en fines de semana se acercaban hasta el lugar.

Rosa acudió hasta mí como amigo y para que intentase dar una solución. Cuando las personas que acuden hasta mí han tratado temas relacionados con este mundillo de lo inexplicado cabe la posibilidad de que sean ellas mismas quienes produzcan o atraigan el fenómeno. En numerosas ocasiones estuve en aquella señorial masía sin detectar nada de tipo paranormal, en su historia, al menos la que pudimos conocer no había nada de extraño, ningún suicidio, ninguna sesión de ouija, ni nada de lo que habitualmente los investigadores nos haga sospechar que pueda ser el detonante de lo paranormal.

Por aquel entonces tenía buenas y numerosas relaciones con personas cercanas al esoterismo, personas sensitivas que en ocasiones y cuando parece existir un desconcierto prácticamente total pueden echar una mano. Varias de estas sensitivas se acercaron hasta aquella masía y un mismo sentimiento y sin saber absolutamente nada se apoderaba de ellas, una sensación de intranquilidad les invadía, algo que decían sentir como negativo, todas coincidían, dos de ellas en momentos diferentes y sin conocerse habían advertido una sombra a imagen de persona cruzar el pasillo en dirección a aquella gran sala, algo desconocido parecía habitar allí.

En todas mis primeras visitas yo no pude percatarme de nada anormal, por lo que decidí pasar una noche, cosa que después haría en más de una ocasión, por aquel entonces mis grabaciones las realizaba con un magnetófono de bobina abierta, realicé varios intentos psicotónicos sin resultado alguno, en otra ocasión la grabadora permaneció toda la noche conectada a un sistema de activación mediante sonido, varias alertas activaron la grabación, pero tan solo se registraron sonidos que bien podían provenir de la propia casa y del tipo de construcción, hay que tener en cuenta que determinados sonidos, aunque sean de cierta intensidad pueden estar ocasionados por las tuberías del agua o el crujir de las vigas de madera.

Llegó un momento en que las hijas de Rosa ni siquiera querían permanecer solas en aquella masía, mí desconcierto era prácticamente total, un día junto a la dueña y a otras dos sensitivas realizamos una sesión de ouija, tal vez nuestras mentes mediante este sistema pudiesen entrar en contacto con “eso” que probablemente estuviese en la casa.

Parecía esquiva la sesión aunque con gran energía, solo al final de la sesión, cuando decidimos cerrarla nos alertaba de algo “malo” de “practicas oscuras”
Más tarde y durante un tiempo parecía como si aquello hubiese mermado, incluso aquellas sensitivas que volvieron a la casa, decían no advertir aquello extraño que les había aterrado tiempo atrás.

Todo aquello parecía haberse esfumado, pero nada podía relacionar con aquel “estallido” paranormal, ni creo se tratase de histeria colectiva, no había ningún motivo y personas muy diferentes apuntaban lo mismo. Muchas jornadas pasé en aquel lugar, decenas de árboles daban  una belleza extraordinaria al lugar, me encantó pasear por entremedias de aquel bosque, aquello que las sensitivas decían relacionar con lo “oscuro” parecía no tener cabida en aquel paraje.

Cuando más tranquila parecía estar la cosa, volvió a aparecer el fenómeno, pero con más intensidad, aquellas presencias eran más visibles y más habituales y algo extraño se respiraba en el ambiente, hasta me percaté yo. Es cierto lo que se comenta de la sugestión, pero no es menos cierto que los investigadores estamos habituados a este tipo de situaciones y dejamos de lado la sugestión e historia del lugar para intentar ser lo más objetivos posibles frente al fenómeno o situación, pero tampoco somos súper personas y también nos puede afectar la sugestión, así que volví a desplegar mis grabadoras, volví a realizar los barridos fotográficos y algo curioso días más tarde sucedería, por aquel entonces la fotografía era convencional de carrete y todo el carrete  salió velado, pero definidas las instantáneas, como si una espesa niebla se hubiese fotografiado, hable con la persona que realizó el revelado y me dijo que se debía tratar de un defecto del carrete, aunque era muy extraño ya que no aparecían los clásicos colores rojizos que alertan de algún punto de luz y la cámara una Nikon F-70 semi profesional que en ninguna ocasión me había fallado, pero no tenia pruebas suficientes para asegurar lo paranormal del tema.
En la vivienda su dueña se alertó de que le faltaba un reproductor de DVD y la desconfianza se apoderó de ella, por aquel entonces los fines de semana habitaban la masía una chica y en ocasiones un amigo de esta chica, otras tantas cosas ya no estaban y llegó la duda de aquella inquilina, en una pequeña habitación de la buhardilla en donde se alojaba y para sorpresa desagradable de Rosa, encontró gran cantidad de velas, para más tarde percatarse de que tenía imágenes de diablos, pentagramas invertidos, libros de magia negra y toda una serie de símbolos que me mostró y coincidían con los usados en sesiones oscuras.

Esta chica no volvería a la masía hasta el próximo fin de semana y Rosa con mi ayuda decidió registrar a fondo toda la casa, encontramos numerosos objetos por un estilo, lo cual confirmaba que ya no se trataba de algo por que sí, si no que probablemente se tratase de una persona que llevaba a cabo estas practicas de esoterismo negro. Al rato de comenzar nuestra búsqueda llegó su hija, con Chuki, un pequeño y gracioso perro, nosotros continuamos con lo nuestro y ya a la hora de la comida apareció de nuevo el perrillo con algo en el hocico, se trataba de un hueso, la hija se lo quitó por precaución y el perro salió a gran velocidad de la casa dirigiéndose hacia el bosque cercano, todos corrimos detrás de él, para llegar hasta un determinado lugar escondido entre los árboles donde el perro escarbó, hundió el hocico y se hizo con otro hueso, nuestra perplejidad fue total, algo parecido a un cráneo estaba semienterrado, poco visible a no ser por aquel perro que lo desenterró, pero no era algo parecido si no real, unos cuernos y algunos huesos también se hallaban enterrados, a su lado una botella de ron invertida, los componentes de lo que se denomina un “caldero judío”
El Caldero es usado en determinadas prácticas de Santería y Palo Mayombe que muchos autores califican como la parte oscura de la santería.

Ya no había duda alguna, aquel perro nos había dado la prueba concluyente de que ya no se trataba de una sospecha si no de una realidad, aquellas dos personas que cada fin de semana se alojaban en la masia llevaban a cabo prácticas de magia negra.

Todo fue negado por ellos, asegurando de que si era cierto que realizaban ritos de magia pero que para nada relacionados con lo oscuro a pesar de haber encontrado otras pruebas que afirmaban lo contrario.

Desde luego no puedo afirmar mis sospechas, pero para nada las descarto, en cuanto fueron retirados los elementos del caldero judío enterrados en el bosque y a los pocos días de irse aquellas personas los fenómenos remitieron. Pero Rosa decidió vender la masía, nunca más he tenido constancia de nada extraño en aquella señorial masia.

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Las fotos del caldero enterrado.

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Para entender bien de lo que he estado hablando es imprescindible saber que es un caldero judío o caldero de muerto.

El caldero del muerto:

En realidad el caldero o Nganga es un espíritu que puede ser usado tanto con fines benéficos como maléficos, eso es lo que diferencia el caldero cristiano y que es usado para el bien o el caldero judío usado para el mal. Es el espíritu de un muerto que mando sobre los espíritus del palo y de los animales, un espita que habita en ese recipiente y que siempre está a la espera de recibir órdenes.

El caldero judío o Ndoki se usa con fines maléficos llevando a cabo hechizos siniestros, mortifican e incluso incitan al suicidio. El caldero contiene diversos elementos como tierras, palos, bejucos y animales, objetos representativos de las fuerzas que se desean trabajar, sin embargo este caldero siempre es poseído por recomendación de un Tata o de un bacalao, pontífices de la religión santera o palera.

El hecho de que el caldero estuviera enterrado es por la creencia de que de esta manera se fortalece, tanto al espíritu como a su dueño, se le da de beber y comer, de ahí la botella boca bajo  de ron.

Pero no necesariamente se le pueden atribuir al caldero los extraños sucesos que se daban en la masía, pero lo cierto es que para usar este tipo de elementos hay que conocerlos y estar experimentado o guiado, el mal uso de estos elementos si puede ocasionar fenómenos inexplicados, se pueden abrir puertas que después no se saben cerrar, sería como coger un cuchillo, de hacerlo por la hoja de seguro nos cortaremos.

Sin lugar a dudas uno de los casos más intrigantes e inquietantes que hace unos años tuve la oportunidad de investigar.

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Artículo escrito por Francisco Recio,
Colaborador de Barcelona.,
el día 2 de Enero del 2009.

 

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