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Análisis Psicofónico. La verdad y las mentiras sobre las psicofonías.

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En realidad cualquier persona es capaz de obtener un registro psicofónico, para obtenerlo basta un soporte cualquiera de grabación y la suerte de que la vía de conexión entre las dos realidades se abra, para ello es posible que baste tan solo con nuestra propia intencionalidad.

Aunque no siempre se siguen las medidas de seguridad pertinentes para asegurar que el registro obtenido sea realmente una psicofonía, los aparatos de grabación incorporan un sistema automático de ganancia que los vuelve más sensibles en ausencia de sonido, pudiendo captar sonidos lejanos o débiles que pasen desapercibidos para nuestros oídos, algo parecido sucede en la experimentación mediante trans-radio, señales débiles pueden no ser captadas por nuestros sentidos para percatarnos más tarde de ellas durante la audición.

Es precisamente por la falta de precaución de muchos investigadores que no son pocos los que enjuician los resultados, y precisamente es el objeto de este artículo mostrar que particularidades diferencian una psicofonía cierta de una falsa, aunque desde luego y como siempre pasa en el campo de lo paranormal, este escrito no será satisfacción para todos.

Uno de los temas importantes es siempre el tener en cuenta los factores que han influido durante la experimentación y seguir medidas de precaución para evitar errores. Muchos son los que siguen anotaciones como temperatura, condiciones atmosféricas y demás datos, aunque los resultados, aparte de algunos que sí parecen relevantes difieren notablemente en función de cada investigador, por lo que me hace sospechar que muy probablemente el factor más importante, o uno de los más importantes sea el experimentador o las personas que participen en la experiencia.

Como consejo, que no es lo mismo que norma, recomiendo el uso de dos grabadoras, como bien es sabido, en numerosas ocasiones un registro tan solo es captado por una grabadora, pero la intención va más allá, ya que esta segunda grabadora estando conectada en grabación de forma permanente nos ayudaría a descartar errores, ya que es muy común no recordar la totalidad de las incidencias durante la grabación, ni algunas de las palabras o frases dichas y estas camufladas dentro del ruido ambiente o de fondo pueden dar lugar a creernos en posesión de un registro cuando en realidad no es así.

Otros tantos experimentadores dejan constancia en la propia grabación la explicación de las incidencias que surgen durante la experiencia.

Pero aparte de precauciones y una vez obtenido el registro ¿podemos saber si en realidad se trata de uno válido o falso?

Acerca de este tema y de los factores que diferencian a un registro real de uno falso he tenido oportunidad de conversar con investigadores de reconocido prestigio como Don Sinesio Darnell o Pedro Amorós. Realmente diferenciar una psicofonía cierta de una que no lo sea es complicado.

Aún recuerdo cuando no pocos juzgaban un registro por un particular sonido, como un “crack” que se grababa antes del registro y que algunos lo asemejaban a una especie de aviso de que se producía la inclusión, pero nada más fuera de la realidad, una psicofonía puede o no tener esta especie de aviso, hoy en día no resulta serio pensar esto, en realidad la mayoría de los registros aparecen sin previo aviso.

También se ha comentado y escrito mucho acerca del “golpe de glotis” un sonido característico de la garganta humana y que parecía no estar presente en los registros psicofónicos, lo cual parecía lógico, ya que estas voces no están generadas por garganta alguna y por ello parecía que debían estar libres de este sonido característico, pero todos aquellos que hemos dedicado tiempo al estudio de estas voces y sonidos nos hemos percatado de que tampoco se puede tomar por una norma, ya que determinados componentes de sonido de glotis aparecen en registros del todo reales.

La frecuencia audible por el oído humano va de los 20Hz a los 20KHz, pero no pocos de los registros psicofónicos que se obtienen incorporan frecuencias fuera de este rango, aunque tampoco es del todo cierto que nuestro oído tan solo sea capaz de percatarse de estas frecuencias ya que difiere en función de las personas, aunque levemente, el espectro de frecuencias es posible visionarlo mediante un programa informático de audio o mediante un osciloscopio. Pero lo cierto y complicado es que la psicofonía no sigue parámetro de frecuencia alguno, ya que se han registrado numerosas en muy diferentes rangos de frecuencias, altas o bajas.

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El oído humano es capaz de percibir frecuencias que van desde los 20Hz hasta los 20KHz, sin embargo la psicofonía en ocasiones incorpora frecuencias superiores o inferiores, aunque en realidad el registro psicotónico no sigue patrones de frecuencias definidos.

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El osciloscopio o los programas informáticos de análisis de audio nos permiten visionar la forma de onda, frecuencia y amplitud.

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Hoy en día los potentes programas informáticos nos permiten hacer notables variaciones en la voz y los sonidos, sin embargo y a mí juicio, para realizar una valoración de la psicofonía obtenida, esta no debe pasar por filtro alguno, ya que si modulamos y alteramos con filtros un sonido, este,  puede llegar a parecer una palabra cuando en realidad no lo es.

Sobre todo hay que diferenciar el “error” de la mentira y digo esto ya que cualquier investigador por experimentado que sea es del todo probable que haya cometido errores, pero hay que ser justo y decir que es posible crear una psicofonía falsa que pase por verdadera, ecualizadores paramétricos y otros filtros nos pueden ayudar a ello.

El audio digital es más complicado de analizar ya que sigue un parámetro lineal de grabación, mientras que con las cada vez menos usadas grabadoras analógicas, cualquier inclusión o mezcla de sonidos puede ser detectada, sin embargo los que vocacionalmente nos dedicamos al sonido paranormal de nada nos sirve realizar falsas psicofonías.

No son pocas las personas que dedicándose al misterio enjuician rápidamente los registros psicofónicos, pero hay que tener en cuenta que no por que un investigador no obtenga registros estos ya han de ser falsos, la cantidad de psicofonías que se obtienen y la calidad de las mismas depende de determinados factores que desconocemos.

Un sonido reconocible por el cerebro consta de una mezcla de amplitud y frecuencia, en numerosas ocasiones notamos alteraciones de estos componentes en la psicofonía que a pesar de ser reconocida como una frase o palabra no sigue los parámetros clásicos de las palabras, de ahí que muchas nos recuerden a sonidos metálicos o incluso a los voces que emiten las personas sordas que no se escuchan a sí mismas. El sonido se transmite por el aire, pero hasta ahora desconocemos el como se transmite un sonido psicotónico, por lo que a pesar de ser reconocido por nuestro cerebro como palabras, la frecuencia y amplitud no siguen características definidas.

Un análisis muy válido es dejar escuchar el registro a diferentes personas, es muy curioso incluso para los profanos en la materia, la reacción ante un sonido que muchas veces nuestro propio psiquismo advierte como paranormal.

Expuesto todo lo anterior parece complicado el análisis de una psicofonía y en realidad es así, como decía al principio cualquiera puede obtener un registro, pero otra cosa muy diferente es enjuiciarlo, para ello uno de los componentes claves y como bien decía mi buen amigo Pedro Amorós, la experiencia es la mejor herramienta para el análisis, el investigador a través de sus experiencias va desarrollando lo que paso a llamar “análisis psíquico” que es un concepto de mí invención, pero que funcionaría como sensor para percatarse de cuando aparece el registro y para diferenciar los registros buenos de los que no lo son, la experiencia junto a la precaución nos evitará en gran medida el error psicofónico.

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Artículo escrito por Francisco Recio,
Colaborador de Barcelona.,
el día 24 de Enero del 2009.

 

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