Este extraño enclave, situado en la Comunidad Autónoma de Cataluña, es famoso por sus testimonios de avistamientos OVNI y, sobre todo, por la presunta aparición de un monstruo que nada tiene que envidiar al famoso Nessye, monstruo del Lago Ness, en Escocia.

Situado en el término municipal de Bañolas, se calcula que este enigmático enclave se formó hace 250.000 años debido a la formación de los Pirineos, con un nivel de agua 8 metros superior al actual. El lago se alimenta de aguas subterráneas y de el salen de 4 a 6 acequias que fluyen constantemente.
Un extraño monstruo.
Josep Guijarro, excelente investigador catalán, describe así en forma de cuento al monstruo en el libro "Guía de la Cataluña Mágica":
"En las postrimerías del siglo VIII, una bestia de terribles dimensiones se había cobijado a orillas del lago de Banyoles, aprovechándose de una caverna de gran profundidad. El monstruo, que era el último descendiente de la bestias prehistóricas que habían habitado la comarca, tenía un aspecto terrible.
Tenía el cuerpo recubierto de una gruesa piel de escamas provista de afiladas púas que lo hacían invulnerable a las garras y a las ballestas. A pesar de sus grandes alas, su descomunal peso no le permitía alzar el vuelo, solo podía caminar con sus pesadas patas, enormes como las columnas de un templo antiguo, y, al caminar, la tierra temblaba como si fuera a quebrarse de un momento a otro.
Sus ojos desprendían lenguas de fuego, y su aliento era tan pestilente que un soplido era capaz de secar las plantas, envenenar las fuentes, apestar los campos y contagiar las enfermedades más horribles a personas y animales.
Según los testimonios, era una fiera con un apetito voraz; si por desgracia un rebaño se cruzaba en su camino, a buen seguro que daba buena cuenta de los infortunados animales. El pánico, aquella paranoia tan medieval, planeaba sobre Bañolas y sus alededores.
Sus habitantes no hacían más que acudir a las iglesias y ermitas a rezar para que alguien los librase de aquella bestia que les envenenaba los campos y los llenaba de terror. Nadie, por aquel entonces, osaba ir hasta el lago, y algunos que lo habían intentado no volvieron jamás.
La población vivía recluida dentro de las murallas, donde a diario entraban habitantes de los caseríos del contorno a refugiarse de la amenaza del dragón.
En las casas echaban el pestillo mucho antes de que las gallinas se fueran a dormir, y cuando oscurecía, no se oía ni un respiro.
Todos temían que, más tarde o más temprano, la fiera se hartase de cordero y de otros animales y se acercase a las murallas a probar la carne humana.
Lo cierto es que, cada noche, una puerta de la ciudad era reventada y, consecuentemente, desaparecía un cidadano. Algunos de los que habían presenciado el rapto hablaban de que una fuerza descomunal destozaba la puerta por más baldón y muebles que hubiera detrás. Y que unas garras gigantescas se llevaban al morador entre los espeluznantes gritos de las mujeres y de los chiquillos.
Aquella constante sangría llegó a oídos de la soldadesca de Carlomagno, que en aquel tiempo habia entrado en nuestro territorio para anexionar y saquear con alguna excusa de trámite, que entonces era la caza y captura de los sarracenos. Los soldados se paseaban ebrios de orgullo: después de vencer a los sarracenos, se creían que la caza del dragón sería un buen pasatiempo para esperar la próxima batalla.
Una columna de aquellos insensatos se plantó en "la draga" con sus caballos, sus espadas y sus estandartes.
Todos creían que sería tan fácil como cazar una zorra coja, pero una vez llegaron hasta la hendidura donde se refugiaba el dragón una vaharada vomitiva los envolvió. De repente se hallaron en medio de una nube tóxica que los hacía toser y los cegaba.
Intentaron dar media vuelta para alejarse de aquel espantoso vapor, pero se encontraron cara a cara con la besta que salía a su encuentro. Algunos de ellos redondearon su su insensata acción esgrimiendo las espadas y encomendándose a su patrón. Pero , como un jabalí que a su paso aplasta los zarzales y destroza los sembrados, el dragón convirtió aquella columna de bellacos en una alfombra de pieles y escudos nobiliarios.
El descalabro, el primero que habían tenido las tropas del emperador, fue transmitido a éste e la forma en que a los reyes se les comunicaban las noticias , magnificando la heroicidad de sus hombres y relatando que el enemigo era cien veces superior.
El emperador en persona quiso dirigir la revancha, lo cual ya indica que se trataba de un tipo más bien obtuso y bastante irresponsable.
Así pues, Carlomagno capitaneó la flor y nata de su tropa. Atravesaron la ciudad con augurios de victoria y, eso si, se encargaron muy bien de exigir a los ciudadanos comida, ropas y monedas de plata. Algunos, por sus adentros, pensaron que esa soldadesca era tanto o más voraz que el dragón.
Cuando el caballo del emperador pisó las tierras de "La Draga", Carlomagno alzó su mítica espada, que a aquellas horas de la mañana brillaba como las aguas del lago.
Sus hombres lo imitaron, y entonces, sobre aquellas tierras cayó un resplandor como de metal: el dragón salió pausadamente de su guarida, parecía cansado, se movía muy pausadamente, se movía pesadamente. Carlomagno, embargado de ardor guerrero, levantó su caballo y galopó al acoso de la bestia.
Quería degollar el animal delante de sus hombres y, seguramente, pretendía alimentar su leyenda de héroe invencible.
De los que pasó a continuación nos han llegado dos versiones: la de los cronistas a sueldo de Carlomagno, que explicaron que la batalla acabó en tablas; y la de los campesinos del "lió" (lugar próximo a "la Draga"), que siguieron la batalla desde la colina y vieron como la bestia lanzó su aliento vomitivo sobre el caballero y éste cayó al suelo abatido.
Sus tropas, en vez de ayudarlo, huyeron hacia el pueblo, y el caballero, solo y desamparado, se adorrilló y pidió perdón al animal en medio de aquella nube infecta, pero el dragón se volvió a su guarida para no oir los lamentos de aquel patético emperador.
Después de aquel estrepitoso fracasode las aarmas por doblegar al dragón, coninuó la misteriosa desaparición nocturna de habitantes del pueblo.
Cuano ya se contabilizaba un centenar de desaparecidos, una comisión de ciudadanos fue a la búsqueda de un reconocido monje que había entrado con las tropas de Carlomagno. Se trataba de un religioso narbonés conocido por el nombre de Mer y que se había ganado la fama de hacer milagros.
El monje accedió a las peticiones de los ciudadanos. Llegó a Bañolas y, rezando, se encaminó hacia la guarida del dragón.
Cuando la bestia salió de su refugio, se quedó mirando a aquel hombrecillo que no paraba de rezar y, según parece, la bestia no hizo ningún gesto de ferocidad, al contrario, siguió al monje como si de un cachorro se tratara.
Al llegar a la plaza del pueblo, la multitud esperaba temerosa la reacción del animal, y alguno de los presentes blandían toda suerte de armas.
- He aquí vuestra fiera maligna, el espantoso dragón -gritó el monje-. Ya podéis guardar las armas, no os hará nada.
La gente se acercó hasta el animal, que los miraba complaciente. Y todos se preguntaban que había hecho el monje para amansarlo de aquella manera.
Alguien en medio del gentío gritó:
- Ahora que lo tenemos amansado, matémoslo.
- Bien os guardaréis de hacerlo -contestó el monje-. Esta bestia es inofensiva, sólo come hierbas y raices.
- ¿Y la gente que ha desaparecido?
- Todos los desaparecidos están sirviendo a las órdenes de Carlomagno. Pronto volverán a casa, no temáis.
- ¿Y todos los rebaños que se ha comido?
- Carlomagno sabe algo de ello, él y sus cocineros.
Un niño salió de entre el público espectante y se acercó a la bestia, que lo miraba cariñosamente. El pequeño acarició al animal, y después de él otros lo imitaron.
Al fial, el monje volvió a conducir al dragón a su guarida, donde aún, de cuando en cuando, cuando alguien osa perturbar su sueño, lanza su vomitivo aliento."
¿Realidad? ¿Leyenda? Qué se puede extraer del cuento que sea una realidad?
Realmente se han dado casos de serpientes gigantes bien documentados, como la diligencia que se dirigia hacia Olot y que fue atacada por un extraño reptil que salió del lago, agrediendo a los viajeros para luego volver por donde había venido.
O la extraña desaparición en el año 1913 de un grupo de jóvenes que montaban en barca por el lago tras zozobrar y caer todos al agua.
Este enclave es de obligada visita para todos los amigos del misterio. ¡Disfruten de su visita!
Artículo escrito por Pablo Moreira,
Fundador de Mundo Parapsicológico,
el día 16 de Mayo del 2011.
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