Policías y reporteros de Diario de Tampico Milenio fueron testigos de la presencia de un objeto volador en el cielo.
De un cielo claro y despejado, plagado de estrellas, destacaba una, se veía a lo lejos grande e iluminada, en conjunto una vista maravillosa que más bien servía de marco para el que parecía un cuerpo celeste. Su resplandor te obligaba a verla, olvidando por instantes el frío y el inhóspito terreno, los ojos de todos la contemplaban por su luminosidad fuera de lo común, hasta que, de pronto, quedamos boquiabiertos, avanzó unos metros y se esfumó.
Como si se ocultara en una nube inexistente, como si entrara en una ranura del cielo, simplemente se fue y con ello, además de la sorpresa, nos dejó el ánimo de continuar la búsqueda de los Ovnis que tanto han pregonado los habitantes de zonas rurales de Tampico Alto. Toda una aventura.
En punto de las once de la noche partimos de la cabecera municipal con destino a las zonas rurales de Tampico Alto. A más de dos horas del área urbana Palacho, Ensenada y Quebrache serían los puntos de investigación, un equipo de Diario de Tampico Milenio, Víctor Hugo Pérez y el que escribe, estábamos a la caza de gráficas de objetos voladores no identificados, los que, a decir de los habitantes de los citados sectores, plagan continuamente el cielo.
A favor teníamos el apoyo de los elementos de Policía de Tampico Alto, una buena camioneta y muchas ganas de descubrir el fenómeno, en contra las bajas temperaturas y la mala previsión en ese aspecto, sólo llevaba una sudadera, Víctor, su camiseta de las Chivas. Además, el escepticismo siempre estaba presente, como una tercera persona que nos acompañaba, que aunque todo lo negaba también nos daba ánimo, ni hablar, había que cargar con ese tercer tipo.
Los Ovnis, una plática al respecto llama la atención de todos, unos a favor, otros, normal, en contra.
EL RECORRIDO
Partimos en la parte trasera de una camioneta, con el fiel apoyo de los policías locales al mando del comandante Agustín Rivas Hernández y Matías Castillo Altamirano encargado de Servicios de Emergencia del municipio, quien dijo, mejor suban adelante, porque el frío va a estar duro y el camino está feo, sino se van a acordar de mí, aseveró entre risas.
Pero ese era el chiste, poder observar el cielo en todo momento, atentos para cualquier eventualidad, ni hablar, negamos la comodidad por un mejor trabajo, finalmente, somos reporteros.
Como lo predijiste, el cielo está clarísimo y lleno de estrellas, dijo Víctor Hugo. Así partimos a la carretera federal, para después de 8 a 10 minutos entrar al camino que conduce a Palacho, el que verdaderamente está en malas condiciones, aunque no tanto como para disminuir el ánimo, eso pasó después.
La brecha parecía no tener fin, la camioneta iba de un lado a otro por las irregularidades del terreno, pero la plática no cesaba, qué tal si los vemos de cerca, será cierto lo que toda la gente dice, tenemos que ver algo, decíamos.
EL AVISTAMIENTO
Los minutos transcurrieron y empezaba el cansancio, el panorama era el mismo, llegaba la monotonía porque a los lados sólo había árboles, parcelas y animales, el cielo despejado, plagado de estrellas, cuando repentinamente nos llamó la atención lo que parecía un cuerpo celeste, con mayor luminosidad que el resto.
Este reportero, Víctor, dos policías y hasta el tercer tipo, coincidimos al observar su luminosidad, mira, esa brilla más, mencionamos, aunque, de pronto, la estrella inexplicablemente avanzó un poco, nos quedamos boquiabiertos y si es posible sorprenderse más, lo hicimos, porque repentinamente desapareció, justo después de tomar la fotografía.
¡¿Qué onda?, ¿viste?, se movió la estrella y se fue, ¿viste?!, dijo sorprendido mi acompañante, claro que lo vi, parece que se ocultó en una nube, pero no hay, está despejado, respondí.
Lo explicaré, la estrella se mantenía quieta, como todas, sin embargo al ser observada, lo que parecía estar esperando, sencillamente avanzó y se desvaneció, como si la hubieran borrado. No era una estrella fugaz, esas también las vimos y como diferencia notable es que salen de la nada y así se van. Ésta estaba quieta, de repente se movió y se fue.
El tercer tipo, el escepticismo, se desvaneció en ese momento, ya sólo éramos dos.
VERSIONES DE LA GENTE
No dejamos de recorrer las brechas un solo instante. El frío cada vez calaba más, tal vez un poco de tequila nos hubiera servido en mayor medida que las latas de refresco que llevábamos, pero ni modo, no había forma de regresar y tampoco dónde comprar algo, porque el sector era inhóspito, una casa se veía a lo lejos con un foco encendido, avanzábamos y varias decenas de metros después, otra casa.
Al fin llegamos a una vivienda adaptada como cenaduría, había dos camionetas y como 8 personas, aprovechamos para recoger sus impresiones.
Nos identificamos y preguntamos sobre el fenómeno, nos rodearon y dijeron nosotros los vemos continuamente, a cada rato se aparecen por acá, de hecho las naves se posan en las torres de energía eléctrica, se mecen en los cables y hasta sacan chispas de los transformadores, señaló uno de los entrevistados.
La declaración es tal vez, descabellada, pero varios de los presentes asintieron con la cabeza sus palabras. Otros comentaron que simplemente no han visto nada, que han escuchado muchas veces las pláticas de los Ovnis, pero no son testigos. Nos despedimos con las suertes y los échenle ganas.
Nos introdujimos aún más en la fértil tierra de Tampico Alto, pasamos Palacho, que ya es mucho decir y poco antes de llegar a Quebrache observamos las tan mencionadas torres que, imponentes, elevan gruesos cables metálicos con corriente eléctrica.
Esperamos un poco, tomamos fotografías y, en parte broma y otra en serio, encendíamos una lámpara hacia el cielo, como un llamado a los objetos voladores.
Los minutos pasaron y no tuvimos suerte, ya había transcurrido más de una hora de la estrella en movimiento y el tercer tipo quería aparecer de nuevo, pero ya no le dimos tiempo. Decidimos quedarnos con lo que teníamos y, por qué no, regresar después.
Fuente: www.milenio.com
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Noticia escrita por Pablo Moreira,
Fundador de Mundo Parapsicológico,
el día 6 de Diciembre del 2005.
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