“Se han visto cosas extrañas aquí adentro. En la UTI hay un personaje que sale desde el calabozo hasta el área de control y ahí desaparece”, aseguró el condenado a cadena perpetua Ángel Feliciano Hernández.
La UTI es la abreviatura para Unidad de Tratamiento Intensivo, el sugestivo nombre que recibió el área designada en la Penitenciaría Estatal para los presos de conducta más violenta, entre otros.
“Hay unos cuantos guardias que se fueron pensionados por los nervios”, agregó Feliciano Hernández al sugerir que experiencias sobrenaturales fueron perturbadoras para esos custodios y también para muchos confinados.
No obstante, el fantasma de la UTI no es el único citado por el confinado de 65 años y por algunos guardias como César Flores, quien durante años ha laborado en el complejo Oso Blanco.
Ambos hablaron de una mujer que recorre los pasillos y alegan que es el espíritu de una fémina que fue asesinada por su esposo preso, cuando acudió a visitarlo.
El preso estaba celoso y la ultimó sin que los guardias pudieran evitarlo, relató “El Jíbaro” Feliciano Hernández en entrevista con ENDI.COM.
La muerte de José Ayala Ortiz, apodado “Manota”, líder del grupo “Los 27”, también es parte de los relatos misteriosos que ya son leyenda entre la población penal.
“Se dice que él tenía supuestamente un pacto con el diablo. Él mismo dijo ‘me matan o yo mato’ porque se le cayó un frasquito que trajo de Guayama”, narró Feliciano Hernández.
“A los tres días lo asesinaron y dicen que cuando eso pasó la celda cogió fuego”, concluyó.
Estos temas, evitados por muchos ex reos, los relacionan por lo bajo con ejecuciones bárbaras perpetradas por escuadrones de muerte que estuvieron bien activos hasta la década de los 80.
Y por lo trágico de esos crímenes, quizá producto de alucinaciones del encierro o de otras razones, existen diversos testimonios de apariciones.
El custodio César Flores aludió a registros de siluetas durante grabaciones de películas o comerciales en distintos sectores del Oso Blanco.
Además, asegura que recorriendo los pasillos vacíos de la enorme prisión se han cerrado pesados portones de forma misteriosa.
Una de esas experiencias ocurrió después que reubicaron los últimos presos del presidio Oso Blanco, el día 24 de febrero de 2004.
Feliciano Hernández seguía trabajando en la prisión a cargo de mantenimiento y otras tareas y una tarde, según narró abriendo al máximo sus ojos, estando en compañía de Flores, un pesado portón se cerró con fuerza tras sus pasos. Ambos intentaron abrirlo, pero “se clausuró sólido tres veces”.
Entonces, ambos se alejaron a prisa del área.
Fuente: http://www.endi.com
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Noticia escrita por Pablo Moreira,
Fundador de Mundo Parapsicológico,
el día 30 de Mayo del 2007.
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