El hombre desde que ha sido hombre siempre ha mostrado un interés por lo desconocido, emparejado con una gran curiosidad y también, de temor y profundo respeto. Desde tiempos inmemoriables tenemos conocimiento del deseo de éste por entrar en contacto con otros planos, mundos, esferas, o dimensiones, con el propósito de intentar conocer mejor eso que intuye y percibe a su alrededor, pero que no se consigue ver con claridad o tocar, así como saber realmente si existe la vida después de la muerte.
El hombre desde que ha sido hombre siempre ha mostrado un interés por lo desconocido, emparejado con una gran curiosidad y también, de temor y profundo respeto. Desde tiempos inmemoriables tenemos conocimiento del deseo de éste por entrar en contacto con otros planos, mundos, esferas, o dimensiones, con el propósito de intentar conocer mejor eso que intuye y percibe a su alrededor, pero que no se consigue ver con claridad o tocar, así como saber realmente si existe la vida después de la muerte.
Así, como anteriormente hablábamos de la oui-ja, de sus inicios en la antigua Mesopotamia, las hermanas Fox, los druídas Celtíberos, en todos los tiempos y culturas han existido diversos medios de contacto con “ese más allá” hasta nuestros tiempos, en los que junto con la tecnología nos llegan las psicofonías y las transimágenes.
Antepasados de nuestra humanidad, tales como los antiguos chamanes, que invocaban a voz alzada cánticos a los espíritus de la naturaleza, los cuales descifraban sus mensajes mediante manifestaciones de la naturaleza, desde el viento sobre el bosque a las tormentas más fuertes y aterradoras.
Cada cultura nos guarda una forma especial para realizar esos medios de “supuestos” contactos.
En plena Revolución industrial, las experiencias de las hermanas Fox trajeron a todo el planeta una “moda” esotérica un tanto desconocida para esos tiempos, pero que con claridad revolucionó todo como si de un huracán se tratase: EL ESPIRITISMO, con eso también nacia una nueva Revolución, con los cambios que ello conlleva para la sociedad: LA REVOLUCIÓN ESPIRITISTA DEL SIGLO XIX.
Nacía un nuevo método de comunicación, sencillo, basado en golpeteos: LA TIPTOLOGÍA. Esta podía ser realizada con la pared, o con ayuda de una mesa, está última muy empleada a partir de entonces, aunque en nuestros días está bastante desaparecida, y pocos hemos oido hablar, o sabemos de ella por desgracia nos vienen a la mente los falsos mediums, que aprovecharon aquella época de desgracias y tantos fallecidos de la guerra para embaucar a tantas personas desesperadas por creer realmente en los contactos con los seres queridos.
Después, a la “mesa parlante”, sucedieron más sistemas, como la oui-ja, y otros sistemas no tan conocidos pero no por ello menos importantes de conocer que describiremos por capítulos, principalmente desde el punto de vista espiritista y no desde el punto de vista de la parapsicología , eso será tratado al final de los artículos en un apartado general especialmente para ello.
Allan Kardek: Famoso investigador de la Tiptología y las mesas parlantesComenzaremos pues, con el primer sistema de comunicación
Sin pretenderlo las hermanas Fox, de las cuales describiámos ya sus experiencias en el artículo de: (ouija, otra forma de transcomunicación), dieron paso a un sistema para ese contacto, hoy en día bastante deconocido, pero no por ello olvidado, pero que en aquel entonces resultó muy practicado.
Por desgracia, está práctica fue aprovechada por embaucadores, dado la sencillez de su práctica. Sin pentagramas, símbolos ni rituales los falsos y también los supuestos auténticos mediums dieron a conocer una práctica ante la sociedad de la época que buscaban desesperadamente contactar con sus seres queridos recientemente fallecidos.

Ante la salida a la luz de tantos timadores, esto hizo desprestigiar la práctica de tal forma que en nuestros días ha quedado prácticamente olvidada, pero que daría paso a otras formas como nuestra conocida tabla o telégrafo de los muertos.
Multitud de investigadores discutieron su real funcionamiento, dado la sencillez de esta comunicación, dado que el “básico golpe” era la forma más simple de comunicación, ya fuese por fraude intencionado, o bien, por impulsos cerebrales del subconsciente.
El código universalmente utilizado era sencillo: Un golpe, respuesta afirmativa; dos golpes, respuesta negativa y tres golpes respuesta dubitativa o también que el supuesto ente deseaba la repetición de la pregunta.
También es de destacar dos tipos de lenguaje en la Tiptología: el de “movimiento”, que se produce cuando los golpes de la mesa surgen tras un alzamiento o desplazamiento de ésta y el de “tiptología íntima”, que se refiere a los golpes que parecian producirse en el interior de la misma.
La primera condición era poseer un grupo formado por cuatro y no más de cinco personas, y el saber, al igual que en la guija, de realizar una concentración y relajación colectiva a un mismo nivel, con el fin de llegar a “canalizar” las energias.
El grupo dispondrá de un líder que será el que diriga la sesión y la concentración colectiva del principio, con el fin de alcanzar un buen estado mental y de visualización, así como la preparación adecuada de las preguntas y respuestas.
Estos rodearán la mesa, que no deberá ser demasiado pesada y que preferiblemente sea de madera noble, nunca aglomerada. El grupo de personas, sentados en círculo, procederán a darse las manos unas a otras para acabar entrando en el estado de concentración adecuado colectivo y de relajación.
Después, todo el grupo depositará las manos sobre la mesa apoyando bien, pero sin ejercer presión, toda la superficie de la mano: la palma y los dedos, manteniendo ligeramente unidas ambas manos a través del dedo pulgar.
El líder comenzará entonces las primera preguntas, así tal como: “si alguien desea entablar comunicación , que se manifieste mediante la mesa”, entonces las respuestas deberán ser interpretadas según el código anteriormente citado.
Estos golpes, en terminología de la parapsicología, también son conocidos como “raps”.
No conviene dejar atrás respecto a la historia de la transcomunicación la tiptología, pero tampoco dejar a un lado otros métodos, como el oráculo de Verónica, el método del péndulo, ya conocido por el mismisimo Pitágoras, los cuales serán tratados en las siguientes partes.

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