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Experiencias Cercanas a la Muerte: Investigaciones en España

Aunque no demasiado conocidos, en España un puñado de médicos y profesionales de la salud investigan el asunto de las experiencias de casi muerte desde distintas ópticas: las evidencias científicas sobre la existencia de un más allá, el cambio de conciencia de los que han estado en el “otro lado”, las capacidades paranormales que desarrollan, etc… Algunos doctores comenzaron tal labor por un interés intelectual, pero otros lo hicieron tras vivir en propias carnes este desconcertante fenómeno. Varios de ellos dan la cara en las siguientes páginas, relatando de primera mano sus fascinantes historias y descubrimientos

(Extracto del libro de Miguel Pedrero “Los 20 mejores expedientes X españoles“)

Doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Otorrinolaringología, Miguel Ángel Pertierra comenzó a investigar el asunto de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) a raíz de una vivencia en primera persona. Circulaba en motocicleta por su Málaga natal, cuando un automóvil se saltó una mediana y lo arrolló. Fue trasladado inmediatamente al Hospital Regional, aquejado de un severo traumatismo abdominal. Cuando se encontraba en el área de urgencias, sufrió una bajada de tensión y perdió la conciencia durante casi veinte minutos. En ese momento, sintió cómo se desprendía de su cuerpo y, desde una posición elevada, contempló su “carcasa física” y a los médicos y enfermeras intentando reanimarlo. Acto seguido, se encontró en un túnel con una luminosidad al fondo, al tiempo que observaba a una serie de entidades que no logró identificar. Entonces, consiguieron reanimarlo y “regresó” a su cuerpo.

MIGUEL ÁNGEL PERTIERRA
Miguel Ángel Pertierra

En el “otro lado” sintió “una paz, una tranquilidad y una felicidad indescriptibles”. Precisamente lo mismo que relatan miles de individuos de todos los rincones del mundo que pasaron por esta experiencia. Y como suele ser habitual, nunca más volvió a ser la misma persona. “Perdí por completo el miedo a la muerte y comencé a disfrutar mucho más de la vida, centrándome en lo verdaderamente importante: el cariño de tu pareja, familia y amigos”, asegura. También empezó a interesarse por cuestiones relacionadas con la espiritualidad o los fenómenos anómalos. No en vano, en la actualidad dirige y presenta “La Rueda del Misterio”, un espacio radiofónico emitido a través de Internet con enorme éxito.

“Mi hermano fallecido me dijo que acabaría curándome”

Su trabajo como médico de guardia en un hospital le permitió acceder a un buen puñado de testimonios de ECM, algunos de ellos absolutamente sorprendentes. Por ejemplo, en cierta ocasión tuvo que operar de urgencia a una mujer que ingresó con un edema glótico que le causaba dificultades para respirar. Se vio obligado a realizarle una dificultosa traqueotomía, para lo que empleó una pinza dotada de un triángulo que se abre en otras tres pinzas. Durante la intervención “también utilizamos una aguja especial para pincharle un pulmón y hacer que saliera el aire a presión que tenía dentro”, cuenta el Dr. Pertierra. En cierto momento, la mujer sufrió una parada cardiorrespiratoria, pero enseguida consiguieron reanimarla.

Días después, Pertierra acudió a la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) para visitar a la paciente y, para su sorpresa, ésta le dijo que había visto “la luz” y que había contemplado toda la operación desde fuera de su cuerpo. “Me describió la pinza utilizada para realizarle la traqueotomía y la aguja con la que le pinchamos el pulmón -asegura el médico-. Dijo que era grande y de color naranja. En cuanto a la pinza, nadie puede describirla si no la ha visto. Y no la había podido contemplar porque un juego estaba en una caja cerrada del quirófano y el resto de juegos guardados bajo llave en la planta de otorrinolaringología. En lo que respecta a la aguja, efectivamente era naranja, porque dependiendo del tamaño son de uno u otro color”.

“Otro caso que recuerdo -continúa explicando el Dr. Pertierra- fue el protagonizado por un paciente que tenía un cáncer de cuello muy avanzado. El tumor le comprimía la arteria carótida, provocándole paradas cardiorrespiratorias. Estaba ingresado, recibiendo radioterapia paliativa, con el objetivo fundamental de que pasara en el mejor estado posible lo que le quedaba de vida, pues sus posibilidades de recuperación eran prácticamente nulas. Estaba de guardia cuando se produjo una de sus crisis, así que me tocó reanimarlo. Cuando volvió en sí, me dijo muy tranquilo que había visto a su hermano fallecido, quien le dijo que no se preocupara, que se recuperaría porque todavía no había llegado su hora. Y así ocurrió. Contra todo pronóstico clínico se curó y hoy en día lleva una vida absolutamente normal”.

Profetas del más allá

Pocas veces he disfrutado tanto conversando con alguien como con el Dr. Mariano Betes. Hizo un alto en su ajetreada agenda para dedicarme unas horas que a mí me parecieron minutos. Apasionado por el conocimiento, Betes es la viva imagen de un hombre renacentista: doctor en Medicina, doctor en Farmacia, licenciado en Psicología, licenciado en Filosofía y Letras, licenciado en Ciencias Biológicas, licenciado en Geografía e Historia, licenciado en Historia del Arte y a punto de acabar la carrera de Musicología. En la actualidad es catedrático de Farmacología y profesor de Filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares.

MARIANO BETES
Mariano Betes

Pues bien, al igual que Enrique Vila, Betes se ha especializado en el estudio de cómo les ha cambiado la vida a quienes protagonizaron una ECM. Incluso ha formado grupos de apoyo, para que dichos individuos se reúnan, compartan experiencias y, sobre todo, no se sientan solos en el proceso de enfrentarse a su vida terrenal tras haber estado en el “otro lado”. Y todo de forma absolutamente desinteresada. Betes me decía lo siguiente:

En general, estas personas no acuden a mí buscando respuestas, pues lo tienen muy claro: han estado en el más allá. Su problema es que no saben por qué han regresado a este mundo. Algunos saben qué misión deben realizar aquí, porque se lo han dicho en el “otro lado” familiares fallecidos o entidades espirituales. Pero en la mayoría de los casos no es así. Sin embargo, tienen la seguridad de que les han permitido seguir viviendo por alguna razón. Al final, suelen encontrar ese cometido que deben realizar. Y cuando hablo de misión, no me refiero a cambiar el mundo ni nada parecido, sino a cosas más simples, como ayudar a alguien cercano o hacer felices a los que tienen a su alrededor. En cierto modo, son una especie de profetas, porque tienen un pie en cada mundo. No son de este lado, pero tampoco del otro.

“Traen un mensaje para la humanidad”

La mayor dificultad de los protagonistas de una ECM es llevar una existencia corriente en un mundo tan materialista y egoísta. Algunos acaban separándose de sus parejas porque anhelan una vida basada en el verdadero amor. El Dr. Betes me contó el caso de una mujer que trató. Era directora general de una importante multinacional cuando experimentó una ECM como consecuencia de un accidente de tráfico. Tras su recuperación, sufrió sobresalientes cambios de carácter. El más llamativo de todos ellos: su desinterés por los asuntos materiales, lo que provocó que tuviera que abandonar su puesto de trabajo y que se acabara divorciando de su marido, con el que dejó de compartir el interés por el ascenso social y laboral y el dinero. Ahora lleva una vida más simple, pero mucho más rica. Se ha vuelto a casar y ha fundado una ONG con su actual pareja.

Betes también incide en que muchas de estas personas “desarrollan ciertas capacidades que se llaman paranormales porque no se conoce su funcionamiento, aunque seguramente no son tan extrañas. En situaciones de emocionalidad intensa pueden llegar a estropear aparatos electrónicos. Algunos incluso dejan de llevar reloj porque se les para”. Según ha podido comprobar el médico y farmacéutico, ciertas personas, tras una ECM, adquieren la capacidad de adelantarse a hechos que sucederán en el futuro. “El caso más increíble que conozco -me aseguraba- es el de una mujer que ya se ha convertido en una buena amiga, la cual tiene un índice de aciertos del 80%. Y lo digo porque hemos llegado al acuerdo de que cuando tenga uno de esos presentimientos, me lo comunique”.

En cierta ocasión que Betes caminaba junto a esta mujer por la madrileña calle Princesa, pasó una ambulancia por la carretera a toda velocidad. Sin venir a cuento, ella dijo que en el interior del vehículo iba una mujer de 38 años que había sufrido un paro cardíaco, la cual fallecería en el trayecto hacia el hospital. Betes se molestó en comprobar la información, así que gracias a varios amigos médicos averiguó que, efectivamente, todos los datos eran correctos.

Para finalizar nuestra entrevista, el Dr. Betes quiso dejar un mensaje a los lectores de este libro: “Si está leyendo mis palabras alguien que ha vivido una ECM, me gustaría animarlo a dar a conocer el maravilloso mensaje del que es portador, porque será beneficioso tanto para él como para el resto de las personas. Porque la información procedente de ese ‘otro lado’ es enormemente positiva: que debemos ayudar a nuestro prójimo, que debemos fusionarnos con el otro”.

“La eternidad es cuando te olvidas del tiempo”

La Dra. María Isabel Heraso es directora de la Unidad del Dolor del Sanatorio San Francisco de Asís de Madrid. La pasión por su profesión médica, la llevó no sólo a doctorarse en Medicina y Cirugía, sino también a licenciarse en Enfermería y a formarse como anestesista. Durante la entrevista que mantuvimos, me confesó que antes de vivir una ECM que cambió su visión de la realidad, “era la típica doctora científica y materialista, absolutamente escéptica en todo lo relacionado con cuestiones espirituales”.

MARÍA ISABEL HERASO
María Isabel Heraso

Su existencia dio un giro radical cuando tuvo que ingresar en urgencias aquejada de una peritonitis que acabó complicándose, y a punto estuvo de poner punto y final a su vida. “Acabé ingresada en la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) -me contaba-, pero no me podían operar porque tenía todo el peritoneo repleto de pus. Además, no reaccionaba a los antibióticos que me administraban por vía intravenosa, de modo que mis colegas médicos me informaron de que la situación era muy grave”.

Uno de esos aciagos días en la UVI, la Dra. Heraso se vio en una estancia muy amplia, rodeada por una serie de entidades a las que no podía distinguirles sus rasgos físicos. Así me contaba su experiencia la doctora… (Continúa en “Los 20 mejores Expedientes X españoles”).

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Publicado por el día 26/05/2013 | 1 comentario

 

 

 


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