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Psicofonías: Un fenómeno poco habitual, pero real

¿Son las psicofonías un fenómeno tan habitual como últimamente se intenta hacer ver? Las psicofonías, de facto, si nos ceñimos a lo más esencial de su definición, la inexplicable procedencia de las voces, existen. Por otro lado, no hay prueba alguna de su procedencia, aunque mucho se dice. Ni escépticos ni creyentes tienen, por ahora, la batuta de la verdad

Para ser rigurosos, debemos reescribir la historia de la psicofonía tal y como la conocemos. Si bien es cierto que Friedrich Jürgenson popularizó, debido a las circunstancias y a la época el fenómeno psicofónico, este fue descubierto, a tenor de la primera literatura sobre el tema, en el año 1901 por un antropólogo llamado Waldemar Borogas mientras grababa unos cánticos tribales en Siberia.

Posteriormente, en el año 1909 se registra en Rio de Janeiro una patente de un emigrado portugués llamado Augusto de Oliveira Cambrais que, si bien no pasaría ni siquiera hoy día los filtros legales, se denominaba “Telégrafo Vocativo Cambrais” y, en la descripción del invento llamativamente indica que la finalidad es “…el contacto con los espíritus“.

En el año 1923, el neurólogo italiano Ferdinando Cazzamalli y el psiquiatra ruso Wladimir Bechterew obtienen inexplicables inclusiones en una radio aislada en el interior de una jaula de Faraday en el marco de unos experimentos sobre la telepatía y su posible influencia con el entorno electromagnético. Podríamos decir que, a raíz de las investigaciones de Cazzamalli y Bechterew se produjeron voces de corte desconocido encuadradas en investigaciones parapsicológicas de laboratorio, lo que sería de justicia reconocerles a ellos el descubrimiento objetivo del fenómeno.

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Ferdinando Cazzamalli durante sus experimentos

Las inclusiones extrañas se fueron repitiendo a lo largo del tiempo en diferentes puntos del mundo y épocas. Incluso miliares noruegos recibían extrañas voces por radio no identificadas, recomendando ampliar información, si el lector ha sido atizado por la curiosidad, en el libro de John Keel “Trojan Horse“.

El Padre Gemelli y el Padre Pellegrino Ernetti desarrollan en 1952, en los laboratorios de física de la Universidad del Sagrado Corazón de Milán, la primera investigación rigurosa en cuanto al estudio de las voces paranormales.

No fue hasta 1959, cuando Jürgenson populariza el fenómeno tras obtener una grabación casual en un bosque mientras se proveía de ruido ambiente para un rodaje cinematográfico.

Así pues, Jürgenson puede tener el honor de haber sido la persona que, efectivamente y debido a su popularidad, las popularizase. No obstante, y según nos han promulgado en muchísimos medios, no se le puede atribuir objetivamente el descubrimiento el fenómeno. Algo similar pasa con Cristobal Colón, pese a no haber sido el descubridor de América, figura como tal, aunque se hayan descubierto bastantes pruebas en contra. La descubrió, si, a ojos de un continente atrasado y, en cierto modo, ignorante. Jürguenson, al igual que Colón, contaba con los contactos adecuados.

Pero, sea quien fuese el descubridor del fenómeno, lo importante es que estaba ahí dispuesto a abrir un abanico de experimentaciones a generaciones venideras. Sin quitar mérito a Jürguenson, que consagró su vida al estudio de las voces, desarrolló cierta adicción a estas llegando, en ocasiones, a comprometer su cordura.

Y es que el fenómeno psicofónico no es un fenómeno cualquiera: Quien lo prueba y tiene el convencimiento de la extrañeza de lo que escucha, puede entrar en una espiral de distorsión de la realidad que lo rodea. Es, digamos, como todo cuando se entrega uno con pasión y no con objetividad.

¿Es fácil captar una psicofonía?

En absoluto. Primero debemos de puntualizar diferentes situaciones para poder responder a esta pregunta.

Partiendo de la base de que es un fenómeno tan sumamente fácil de confundir con la grabación de un ruido ambiente, este debe de ser siempre grabado en un entorno aislado acústicamente con el fin de evitar, en la media de lo posible, inclusiones totalmente explicables que puedan dar lugar a la confusión. Solo de esa forma podremos decir, objetivamente, que investigamos el fenómeno.

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Francisco Recio lleva años a sus espaldas de investigación en entornos controlados que, debido a su formación, avalan metodologías sólidas

Si por el contrario la gente basa sus experimentaciones en lugares sin ningún tipo de aislamiento, control estadístico, rutinas, etc… hablamos de que ninguna grabación cuenta con suficiente credibilidad para ser pasada como psicofonía. Lo que hoy en día vemos en muchísimos vídeos de Youtube son “cazadores de psicofonías” que, más que una investigación o experimentación, ofrecen un mero espectáculo de entretenimiento.

Si volvemos a la investigación en entorno controlado, debemos aclarar que muy pocas veces se han llegado a obtener inclusiones extrañas claras, es decir, que se escuchen claramente en bruto, sin filtros informáticos. Así pues, la respuesta es no, no es fácil captar una psicofonía propiamente dicha.

Personalmente, y ateniéndome a la seriedad de mis compañeros, solo he sido testigo en 15 años de observador en laboratorios montados para la obtención de este tipo de voces y en diferentes entornos de experimentación de apenas 3 inclusiones -2 en laboratorio y una durante una sesión de Ouija en la que no estaba presente, pero en la cual no pongo en duda su legitimidad-.

¿De donde provienen dichas voces?

Si en el anterior apartado he resaltado que no todo el monte es orégano, el poco orégano que hay es cierto que no tiene explicación y cuya procedencia es un auténtico enigma. Los negacionistas del fenómeno, sin aportar pruebas, hablan, ridículamente bajo mi punto de vista, de ventriloquía inconsciente, o lo que es lo mismo: “Son voces de los propios investigadores que involuntariamente mueven las cuerdas vocales y la laringe, produciendo sonidos imperceptibles entre los presentes pero que se registran en el aparato grabador.“(Wikipedia)

Como bien decía en el artículo que escribí sobre la tabla Ouija, tanto creyentes como negacionistas del fenómeno psicofónico han escrito mucha literatura, ninguna objetiva, sobre el asunto, debido sin duda a que nadie ha investigado seriamente el fenómeno. Por lo tanto, por mucho que digan unos y otros, se basan en meras afirmaciones teóricas.

Así, verdaderamente mucho se ha especulado de la procedencia de estas: muertos, sonidos atrapados en el tiempo, realidades paralelas… Nada se sabe, pero lo cierto es que algo debe de tratarse en un fenómeno que, a día de hoy, no ha aportado ningún tipo, ni siquiera, de teoría realmente fundamentada.

Otro de los problemas con los que cuentan muchos de los experimentadores en el campo de la Transcomunicación Instrumental es la falta de imparcialidad en cuanto al fenómeno. La inmensa mayoría creen a pies juntillas que los sonidos explicables que graban provienen del más allá. Quitando que, efectivamente, no son investigadores, si algún día quisiesen establecer métodos objetivos, su trabajo se vería influenciado por sus filosofías espiritas. Se recomienda, por tanto, que si desea adentrarse en el mundo de la investigación psicofónica, deje sus creencias en la puerta del lugar donde investigue.

Una teoría, que no es baladí, es la que plantea la influencia del estado de ánimo en el momento de la grabación y sus posibles resultados.

¿Metodología?

Ninguna. Desgraciadamente no existe un consenso entre los pocos investigadores serios en la materia.

La estadística debe de ser la columna vertebral de las investigaciones. Si no sabemos de donde vienen, ¿Para qué cambiar las preguntas constantemente? Partamos de la mínima probabilidad de que algo hay sin entrar en más, pues influenciaríamos, como he dicho, todo los demás procedimientos. Bien, es importante que las preguntas siempre tengan un mismo patrón y contenido para comparar respuestas a lo largo de diferentes factores: condiciones climáticas, hora del día o de la noche, tipo de portadora… El secreto es repetir hasta la saciedad dentro de dichos patrones para, finalmente, comparar unos resultados con otros. Si es satisfactorio algún tipo de resultado, es cuando deberíamos pensar en ir evolucionando.

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Según he podido observar en personas dedicadas a la materia, las grabaciones no deben de superar el minuto y medio o dos minutos de duración, y, sobre todo, no grabar más de media hora diaria para evitar, si llega el caso, actitudes obsesivas.

Jamás se debe, según sus mismas palabras, procesar informáticamente una grabación, pues en todo caso invalida su resultado. Una verdadera psicofonía debe ser audible en bruto, o en otras palabras, en su estado original.

Y sobre el material, nada mejor que un verdadero investigador en la materia, Francisco Recio, para que os hable, en sus numerosos artículos sobre grabadoras, micrófonos, portadoras… En este enlace os remito a la lista de sus artículos dentro de la sección Transcomunicación de esta misma web.

 

Publicado por el día 21/11/2015 | Sin comentarios

 

 

 


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