Investigaciones
    Investigación en La Cornudilla

    Investigación en La Cornudilla

    Muchos son los lugares que, de una u otra forma, contienen misterio. De hecho, si ahondásemos en la vida de la mayoría de las personas, seguramente, en cada una de ellas, encontraríamos al menos algún suceso, alguna historia o algún dato que para nuestra nuestra mente racional no tendría explicación y, para que esta no perturbase nuestra existencia, la mente se encargaría de esconder esta vivencia en rincones profundos de nuestra memoria. Algunas de estas experiencias se han vivido en La Cornudilla, un despoblado situado en la Comunidad Valenciana cuyas historias llevan repitiéndose bastantes años

    Hay algunos enclaves marcados por el misterio que, tras el paso del tiempo, han sido catalogados como iconos del misterio y de los sucesos paranormales. No siempre la leyenda es la realidad, pero bien merece la pena que uno se acerque a estos lugares sobre los que tanto se ha hablado para experimentar en primera persona.

    Cuando me intereso por los lugares “malditos”, marcado socialmente como clásicos iconos de nuestro país, me aparecen varios enclaves: Belchite, la meca de los sonidos y parafonías, lugar triste y fiel reflejo del horror de la guerra civil española, Otxate, cuyo misterio no se corresponde fielmente con la realidad y cuyas epidemias que no son del todo ciertas, pero que no invalidan la veracidad de supuestos casos paranormales -sobre tal enclave, una primera investigación documental y la lejanía geográfica merman mi interés hasta que se de la ocasión oportuna para visitarlo-, La Mussara y otros tantos lugares iconos de este supuesto misterio que ya he tenido oportunidad de visitar y uno se da cuenta que la verdad, o al menos parte de ella, no es tal y como se nos cuenta y el origen de determinadas leyendas son imposibles de investigar, puesto que son apenas reseñas escuetas en algún libro.

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    En la Comunidad Valenciana, y muy cerca de la aldea de Los Ruices, tras recorrer unos kilómetros por un angosto camino de tierra y ladeados de viñas, montículos de tierra y algún que otro árbol, no tardan en aparecer ruinas, vestigios de lo que en su día fuese la Cornudilla, uno de los enclaves considerados iconos de lo paranormal en nuestro país. Gracias a Maru, sensitiva y alma gemela del misterio, nos acercamos en una fría noche de invierno hasta este lugar donde sus ruinas se confunden con el paisaje, gotas de agua hacen acto de presencia y tememos que perturben nuestra investigación, o más que investigación, una primera experiencia para mí en este lugar, puesto que mí compañera ya lo había visitado en otras ocasiones, verificando toda una serie de experiencias vividas en primera persona que parecen coincidir con lo que se cuenta sobre este lugar.

    Apenas una decena de personas habitaron esta aldea y, según se cuenta, se vieron obligados a marchar por toda una serie de sucesos extraños. Sin embargo, no es conveniente hacerse ideas preconcebidas de estos lugares ni dar por verídicas determinadas historias sin documentación que las avale. La realidad de esta aldea, ya prácticamente en el olvido y que ni tan siquiera figura en los mapas del GPS, tan solo es conocida por los lugareños y estos son muy reacios a hablar, cosa que no me extraña, pues la paz y tranquilidad de estas pequeñas aldeas se vio notablemente alterada por toda una serie de curiosos ávidos de morbo y fantasmas.

    Durante el recorrido que nos llevó hasta las ruinas de La Cornudilla no encontramos ni un alma por la calle, tan solo el silencio de la noche se rompió de forma repentina con los ladridos de un perro que pronto desistió de seguirnos en nuestro viaje. A la derecha, avistamos las primeras ruinas, detenemos el coche para realizar algunas instantáneas, son casi las 22:00h.

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    La casa de los ruidos

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    Continuamos camino y cerca de un poste eléctrico detengo el coche según las indicaciones de mi compañera. Si hay alguna imagen clásica de La Cornudilla es su iglesia, pero lamentablemente esta no ha soportado las inclemencias del paso del tiempo y se ha convertido en unas ruinas más, tan solo piedras agonizantes en muda congoja y testigos en silencio de la verdadera historia de este lugar.

    ¿Qué se cuenta acerca de La Cornudilla?

    Se cuenta que sus habitantes escuchaban sonidos, murmullos y gritos en la noche sin que se supiera de donde procedían.

    Se hablaba de duendes, pero… ¿acaso no pudieran ser fenómenos normales o deformaciones de determinados sucesos debidos a la superstición?

    Sombras ambulantes se paseaban por las inmediaciones del lugar, y no son pocos quienes han asegurado haberlas vistas. Llegados a este punto, la experiencia vivida por Maru y sus acompañantes viene al pelo: sobre las tres de la madrugada ellos mismos se encontraron frente a una sombra cuya visión les paralizó: una sombra bien determinada y definida, algo sólido, algo errante.

    ¿Quizá este pueblo fue edificado sobre algún significativo enclave? Lo cierto es que no hay evidencias ni documento alguno de cementerios, más que el del propio lugar, ninguna maldición ni bruja que la propiciase. Seguramente algún caso trágico se sucediera, como en la mayoría de pueblos y aldeas, buscar un referente como detonante de una posible casuística paranormal nos resultó complicado, seguramente porque no existe.

    Pero no siempre necesitamos esa chispa, ese suceso trágico y emotivo que impregne el lugar y de comienzo al fenómeno, realmente poco conocemos del origen de lo paranormal ni de la supuesta dimensión que lo alberga, ni como se produce, ni el cuando, ni el como, ni el por qué, pero en no pocas ocasiones se da en un lugar sin antecedentes trágicos y sin que nada así los presagie.

    Pero tantos casos no pueden ser fruto de la invención ni de la sugestión, en pocas horas seríamos testigos de nuestra propia experiencia.

    Al parecer hay una hora fatídica en este lugar: las tres de la madrugada, el porque no lo sabemos, pero la propia experiencia de Maru y sus compañeros darían consistencia a toda una serie de testimonios cercanos a esa hora. Entender que para otra realidad el tiempo exista tal y como nosotros lo concebimos es complicado, pues nuestro mundo, nuestra existencia, se da en tres dimensiones: el alto, ancho y fondo, junto con una cuarta dimensión que es el tiempo. Sin embargo, este tiempo no es lineal en todo el universo ni en todas las circunstancias, a mayor velocidad que nos movamos más lento transcurre el tiempo, pero quizás en una concepción temporal que no conocemos y bajo unas determinadas circunstancias que bien pudieran entremezclarse con la propia geología natural de un lugar, sean elementos determinantes, especies de antenas o puentes de conexión entre nuestra realidad y otra posible.

    Si hay un lugar famoso en La Cornudilla es sin duda la bautizada como “Casa de los Ruidos”, y en no pocos enclaves de misterio nos encontramos con una casa similar.

    La leyenda de esta casa comienza cuando testigos aseguran haber escuchado chillidos, lamentos y toda una serie de voces y ruidos en su interior y de unos pozos cercanos. La posibilidad del detonante de los fenómenos es que alguien se ahogase en alguno de estos pozos, pero es eso, una posibilidad, no más que eso debido a la falta de pruebas determinantes.

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    Pozo situado cerca de la casa de los gritos

    Se dice que en el interior y cuando esta casa albergaba vida eran frecuentes los fenómenos paranormales, desplazamientos de objetos, platos que salían volando e incluso se cuenta que los vecinos salían a dormir a la calle invadidos por el miedo. En otros escritos sobre esta casa he encontrado el nombre de un testigo que afirma tales sucesos, pero nosotros no encontramos a nadie que nos quisiera hablar, por lo que decidimos vivir nuestra propia experiencia.

    ¿Realmente estos sucesos propiciaron el abandono de este pueblo? ¿O tal vez se debiera a la despoblación que se vivió en los años 50 de pueblos cuyas gentes marcharon a ciudades más prósperas? Seguramente en La Cornudilla se dio un poco de todo.

    Nuestra experiencia

    Realmente nada me hacía sospechar lo que íbamos a vivir. Tras una primera visita al lugar y ver las terribles condiciones en las que se encontraba la famosa “casa de los ruidos”, cuyo interior es aconsejable no practicar experimentos ni adentrarse, pues estoy convencido de que en breve se vendrá abajo y quedará como unas ruinas más. Decidimos ir hasta un pueblo cercano para cenar y planear nuestro trabajo.

    Después de una excelente cena volvemos por el camino angosto de tierra en dirección a La Cornudilla. Aparcado el coche, algo extraño se respira en el ambiente, pero reconozco que no es un lugar demasiado dado a sensaciones ni a sugestión, puesto que queda muy poco en pie y el cuadro no es muy siniestro. Dadas las malas condiciones de la “Casa de los Ruidos”, centramos la experimentación en el patio anexo, fotografiamos uno de los pozos y se escuchan los sonidos clásicos de tal paraje. En una ocasión escuchamos el canto de un búho o mochuelo, ¿tal vez presagio de algo? Sea como o fuere, comenzamos por una experimentación psíquica, seguramente la mejor manera de conectar con ese “algo” que posiblemente habite en las inmediaciones sea la mente de una persona con facultades más desarrolladas.

    En varias ocasiones, y con la grabadora conectada en función de grabación, parece como si “algo” se moviera entre nosotros, pero a una velocidad para la cual nuestros ojos no están preparados. El sonido de algunas chicharras y el canto del búho, son los únicos sonidos de los que nos percatamos. Ni extraños lamentos ni gritos se hacen presentes, pero en un momento algo nos  alerta, y no precisamente un ruido, si no todo lo contrario, un total silencio nos invade: la chicharra y el búho han enmudecido y ni tan siquiera el viento se escucha, un inmenso silencio nos invade y perturba nuestra tranquilidad, parece como si el tiempo se hubiese detenido, algo, sin saber que es, alerta e intranquiliza a la sensitiva, y precisamente en ese momento un ruido se hace presente, pero no logro identificarlo. En primera instancia me da la sensación de que una serpiente se arrastra hacia nosotros, pero tampoco soy capaz de ubicar la procedencia del sonido aun cuando solo hay ese sonido audible.

    Acerco la grabadora para registrarlo y realizo algunas preguntas, me parece extraño que aquel sonido se nos acerque, pues lo normal es que una alimaña de ese tipo huya en campo abierto. A pesar de las indicaciones de mi compañera de que abandonemos el lugar, sigo en mi empeño de registrar ese sonido, el cual de repente cesa, intuyo  que de ser una alimaña o serpiente no debe estar lejos y decido inspeccionar las inmediaciones, pero aquel ruido no vuelve a producirse, vuelvo a escuchar el canto del búho y mi amiga la chicharra, todo parece volver a la normalidad.

    Se que es una experiencia subjetiva y de poco valor para algunos, pero mi pretensión no es sentar cátedra, si no mostrar unos hechos que, aunque escuetos y no excesivamente morbosos, tienen muchas connotaciones que pueden servir al investigador de lo paranormal.

    Una vez abandonamos La Cornudilla mi compañera siente como si una sombra se cruzase, tal vez fruto de una ilusión de unos ojos que observan en la penumbra, un reflejo o sombra natural producida por la linterna, o tal vez una de aquellas sombras errantes que menciona la leyenda de La Cornudilla. Sea como fuere, nuestra intención es volver con unas condiciones climáticas más adecuadas que nos permitan realizar una completa investigación psíquica y tecnológica.

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