Céntrica plaza y estación de metro madrileña donde aun a día de hoy siguen emparedados bajo esta, y tras los andenes del metro, los cadáveres de los frailes que ocupaban el monasterio que antes se situaba en esta. Este detalle hizo estallar un sin fin de leyendas, como la de los fantasmas que habitan en la estación

Leyenda

En el año 1834 comienzan las obras de lo que hoy es la actual plaza, comenzando por derruir el antiguo convento que se erigía sobre ella. El convento, como es tradicional, contaba con un pequeño cementerio donde encontraban la paz eterna los habitantes monacales de la época. No obstante, una vez derruido, se optó por mantener bajo tierra los cadáveres y alisar la plaza, por lo que allí quedaron hasta el día de hoy.

En 1925, época en la cual comenzó a construirse la estación de metro con el mismo nombre, los obreros descubrieron atónitos, como es normal, cadáveres humanos que correspondían a los monjes que allí estaban enterrados. Las autoridades de la época, tras un sin fin de dificultades y desacuerdos, optaron por dejarlos allí y “colocarlos” emparedados detrás de los andenes, que es donde hoy en día se encuentran. A raíz de ahí surgieron multitud de leyendas: Desde gritos tras las paredes que pueden escucharse de noche, a presencias fantasmales en andenes e incluso trenes que pasan por la estación.

Tirso de Molina

Cómo llegar

Peligrosidad

Media. Aunque estructuralmente es evidente que es segura, por desgracia existen multitud de carteristas por la zona, por lo que, si vas, debes de tener ojo y la cámara y otras pertenencias siempre vigiladas.

¿Dónde alojarse?

Cerca de Tirso de Molina podemos alojarnos en la Casa de Huéspedes Sonne, que ofertan la noche en habitación doble por 35 €.