José Zorrilla fue un auténtico referente de la poesía castellana y española. Natural de Valladolid, actualmente su casa natal es un museo dedicado a su figura donde los empleados afirman y lo tienen realmente asumido que su abuela, Nicolasa, hace “travesuras” en su interior en forma de extraños fenómenos

Leyenda

El propio escritor, en su obra “Recuerdos del Tiempo Viejo” (1880), relata una aparición en aquella misma casa protagonizada por él:

«Una tarde, mientras dormía mi padre la siesta y mi madre en el comedor arreglaba los trastos con las criadas (…). En una de mis vueltas creí ver a alguien en el sillón de brazos; y suponiendo que sería Bibiana que dormía también su siesta a escondidas de mi madre, empujé y abrí del todo la puerta: una señora de cabello empolvado, encajes en los puños y ancha falda de seda verde, a quien yo no había visto nunca, ocupaba efectivamente el sillón, y con afable pero melancólica sonrisa me hacía señas con la mano para que me acercase a ella. (…)

(…) me acerqué a ella sin miedo ni desconfianza, y puse mi mano derecha entre las dos suyas, que me alargaba sonriendo. Dióme ella primero una palmadita muy suave con su derecha en la mía, que posaba en su izquierda, y pasándomela después por mi suelta cabellera, (…), me dijo con una voz que no sabré explicar dónde me resonaba, si en el corazón, en el cerebro o en el oído: «Yo soy tu abuelita; quiéreme mucho, hijo mío, y Dios te iluminará.

Estoy seguro de haber sentido el contacto de sus manos en las mías y en mis cabellos, y recuerdo perfectamente que sus palabras me dieron al corazón alegría».

Poco después, en 1883, escribiría…

«Nueve o diez años más tarde, en 1833, (…) fuí a Torquemada a reunirme con mi padre (…). Allí una tarde, registrando unos camaranchones de la casa vieja de nuestro apoderado, (…), tiré yo de una maraña de lienzos, manojos y restos informes y polvorientos de despedazados trastos, y di entre ellos con un lienzo sin marco, cuya pintura no se apercibía bajo una capa de polvo y telarañas. Mientras mi padre quitaba las de unos libros en pergamino que a las manos le habían caído, linpié yo mi lienzo con un trapo mojado, que fuí a traer de la cocina; y al descubrir el retrato que en él hallé pintado, dije a mi padre: «¡El retrato de la abuela!»

Volvióse mi padre, miró el retrato y me dijo con extrañeza:

—¿Pues de qué la conoces tú, si jamás la has visto?

—¿No se acuerda usted—le contesté yo—de que siendo muy niño vi una señora que me dijo que era mi abuela, en el aposento cerrado de la antesala de nuestra casa de la calle de la Ceniza?

—¿Y era esa?—exclamó con asombro mi padre.

—La misma: tengo su imagen en las pupilas—respondí yo.

—No lo entiendo—dijo mi padre, volviendo a ocuparse de sus pergaminos, no sé si con verdadera indiferencia o para ocultarme la expresión de su semblante.

Ahora pregunto: si no hubiera yo visto a la del aposento cuando niño, ¿hubiera podido reconocerla por su retrato diez años después?».

Sin duda alguna, la leyenda de Nicolasa comenzó en dicha obra, pero se reavivó fuertemente tras la emisión de Cuarto Milenio, conocido programa de TV, hablando sobre los fenómenos que desde hace poco ocurrían en el lugar. Hecho que, muy para bien, revitalizó las visitas turísticas al lugar, aunque muchas no sean precisamente para conocer la obra y vida del escritor…


Casa Zorrilla (Fotografía: El Norte de Castilla)

Cómo llegar

La Casa Museo José Zorrilla se encuentra situada en la Calle Fray Luís de Granada, 1, en Valladolid.

Peligrosidad

Nula. Puedes visitar sus diferentes actividades y su museo. Puedes consultar sus horarios y actividades en esta página web.

¿Dónde alojarse?

Por 34 € en habitación doble podemos alojarnos en el cercano Hostal Mónaco.

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