James Hampton era un afroamericano originario de Carolina del Sur que más tarde trabajó de celador en Washington. En 1931 recibió “instrucciones” de ángeles para construir un trono para la segunda venida de Jesucristo y acabó construyendo 177

Murió en 1964, pero dejó unas obras de arte muy incomunes que ahora puedes ver en el Museo Nacional de Arte Americano, en Washington.

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3 comentarios en “Los tronos de Hampton”

  1. CRISTO NO ESCOGERIA TRONOS POR SU RIQUEZAS,,NI SIQUIERA EL DEL PAPA DERIA DIGNO DEL REY DE LOS CIELOS…NI EL MAS HUMILDE DE UNA CABAÑA,,NI EL MAS COSTOSO DE CUALQUIER CASTILLO,,,POR LO DEMAS,,SON OBRAS DE ARTE..Q SE VALORAN..

  2. Si así fue el encargo, Jesucristo está rodeado de unos asesores de imagen muy horteras y escandalosamente desfasados: en un trono de tal guisa no se sentaría ni Carmen de Mairena, que ya es mucho decir. Mr. Hampton se lio con el manual de instrucciones, o con las instrucciones, obviamente. Ahora por fin sabemos el motivo por el cual Jesucristo está retrasando su parusía: todavía no le han construido un trono ad hoc. Les sugiero a los ángeles que prueben con Norman Foster, a ver qué tal. Creo que sintonizaría mejor con la idea. Es más fálico.

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