Noche de invierno. La luna llena oscila en el cielo lentamente, asomando a ratos entre las ramas desnudas de los árboles. Me resulta extraño escuchar mi propia voz en el silencio, y más extraño estar hablándole a una grabadora en plena montaña a las doce de la noche… En fin, son los gajes del oficio, y siempre he creído que un reportaje in situ debe ir quedando registrado en el mismo momento en que se realiza

Nota aclaratoria. Este artículo fue escrito originalmente el día 7 de marzo de 2005 por Aida Molina Pallé


Así se ve el exterior a medida que penetras en la cueva

El acceso hasta la Cueva es difícil, mi mochila cada vez parece más pesada y las sombras no ayudan demasiado para encontrar el camino correcto… Para acabar de rematar el asunto, el suelo cubierto de maleza es resbaladizo y rico en zarzas. Aún así, he decidido prescindir de la linterna: la luna ilumina el entorno con una claridad espectacular, demasiado bella como para entorpecerla con un haz de luz artificial. Y es que no hay mejor compañía que la luna y el silencio nocturno para visitar un lugar tan misterioso como al que nos dirigimos…

Un poco de historia

La “Cueva de las Encantadas” se encuentra situada a pocos metros de la cima de la montaña conocida como “Montcabrer”, a escasos metros del “Turó de l’Infern” (“Colina del Infierno”), que divide los límites de los actuales municipios de Cabrils y Cabrera de Mar en la comarca del Maresme. La gruta se halla en la vertiente marina del monte, casualmente orientada hacia el lugar de donde emerge el sol. Y es que la fama legendaria de esta cueva viene de lejos. Su nombre, “Las Encantadas” o “Cova de la mala dona” (Cueva de la mala mujer), ya lo dice todo en unas pocas palabras…

Desde los lejanos tiempos prehistóricos fue considerada un “lugar sagrado”; más tarde, poco antes de la era actual, las excavaciones arqueológicas demostraron que la cultura ibérica de la zona ya había convertido la gruta en un verdadero santuario vinculado a los cultos paganos relacionados con la Tierra, y a sus pies se amontonaron las ofrendas más variadas. Los romanos, para no ser menos, llamaron al misterioso lugar “Promontorium Lunarium” (“Promontorio de la Luna”), y mantuvieron los secretos cultos vinculados a las antiguas deidades matriarcales.

Ya en la Edad Media, bajo las supersticiones oscurantistas de la época, los aldeanos evitaban pasar ante el lugar porque se decía que, en las largas noches de luna llena, las brujas de los alrededores se reunían ante la cueva para conjurar al mismísimo diablo con sus danzas rituales, espantando a los rebaños de los pastores, y arruinando las cosechas con sus hechizos letales. También se decía que desde el interior de la gruta podían acceder al mismísimo “centro de la tierra”…

Durante los siglos XVII y XVIII, se adquirió la costumbre de peregrinar a la cueva para “santificarla” introduciendo rosarios y crucifijos de latón en las grietas de la roca… Pero el remedio pareció peor que la enfermedad: una serie de tormentas de granizo destruyeron las cosechas de toda la zona, y la leyenda continuó creciendo: tanto, que los aldeanos decidieron pedir permiso al Vicario General de la parroquia para erigir una cruz de madera en la cima del monte, a escasos metros de la cueva, para sacralizar el misterioso entorno. Sin embargo, no se trataba de una cruz cualquiera: si poderosa era la amenaza, más poderosa aún debía ser la defensa… así que en su interior se introdujeron ciertas reliquias de algunos santos mártires locales, para hacer frente al poder del diablo. En el fuste de la cruz, que se alzó sobre la cima el 7 de Junio de 1707, se esculpieron las seculares palabras “vade retro, Satana”… Los documentos de la época recogen testimonios curiosos: desde que la cruz fue santificada y colocada en lo alto del monte, con una ceremonia espectacular a la que acudieron centenares de personas, las cosechas permanecieron a salvo durante largos años pues “las tormentas se deshacían cuando se acercaban a la cima”. Pero entonces empezó otro fenómeno: una serie de luces misteriosas que las gentes del lugar identificaron con los “fuegos de San Telmo”, y que según ellos les protegían del satánico poder…

Las desgracias regresaron transcurridas algunas décadas; una tormenta memorable se abatió sobre la localidad el 5 de Julio de 1726, y un rayo destruyó la cruz y redujo a cenizas las reliquias de su interior. Los antiguos “fuegos de San Telmo” no parecían ya tan amigable

No sería la primera vez que esto sucediera, y la cruz que reemplazó a la primera tuvo que ser sustituida varias veces en los siglos posteriores por circunstancias similares, casi siempre asociadas a fenómenos meteorológicos extremos. Al final, en 1983, se optó por colocar una moderna cruz de metal… y allí sigue, hasta el día de hoy, como un testigo solitario y mudo de los enigmáticos fenómenos que, durante siglos, conmocionaron a los habitantes de toda la zona.

La cueva, hoy

Y aquí iniciamos nosotros nuestra verdadera andadura, tal y como les avanzaba al inicio de este reportaje: “… la luna llena oscila en el cielo lentamente, asomando a ratos entre las ramas desnudas de los árboles… El acceso hasta la cueva es difícil… Pero no hay mejor compañía que la luna y el silencio nocturno para visitar un lugar tan misterioso como al que nos dirigimos”.

Las características morfológicas de cueva no son muy comunes en esta zona, puesto que se trata de una verdadera gruta natural, una cavidad granítica doble con dos aberturas al exterior, de difícil acceso. Muy cerca de esta Cueva se encuentra otra pequeña gruta, con grabados mágico-religiosos de época prehistórica (círculos y un pequeño triágulo). Junto a ella, una gran roca en la que aún se aprecia una cruz sobre la inscripción insculturada en la piedra, y donde de nuevo puede leerse “vade retro Satanna”…

Pero volvamos a nuestra Cueva. El interior resulta espectacular, pues la erosión hídrica le ha proporcionado a lo largo de los milenios un aspecto alveolar en el techo y profundos surcos en el suelo, de rocas suaves y sin aristas. Su profundidad máxima, que acabo de averiguar tras medirla con mi vieja cinta métrica, es de 6,80 metros. He decidido subir de noche para constatar si se produce algún tipo de fenómeno luminoso, como el tan llevado y traído “fuego de San Telmo”; nada más llegar, dejo la mochila y el teléfono móvil (que por cierto está casi descargado) sobre una roca y me dispongo a inspeccionar el entorno actual.

Hay algunos graffitis modernos sobre las paredes; nombres y símbolos que “decoran” el lugar con desastroso resultado. Sin embargo, a la luz de la potente linterna, llama la atención la cantidad de regueros de cera que se detectan en las paredes y en el suelo de la gruta. Restos de velas, casi siempre rojas o negras, se amontonan en los rincones de la cavidad, junto con restos de pájaros muertos y plumas colocadas en los resquicios de la roca. Por lo visto, la cueva no ha perdido su “poder mágico” en los tiempos modernos, pues los restos de cera delatan que, no hace mucho, se ha estado realizando algún tipo de “ritual” en este lugar tan asombroso. Quizá los nuevos brujos, probablemente sin saberlo, hayan acudido a la poderosa llamada de la Tierra hasta este enclave telúrico de remotísima tradición esotérica…

Y es que no es fácil resistirse al hechizo de este lugar. Sentada en una de las entradas, desde una altura privilegiada, contemplo el paisaje azulado por la luna llena: masas de árboles, rocas sinuosas y, allá donde termina la abrupta ladera, un ancho mar que espeja el reluciente disco lunar…

En honor a la verdad, ningún fenómeno de tipo “luminoso” se ha producido aquí esta noche. Sí que me resulta un poco extraña la quietud que reina en la zona: ni el más leve sonido, ni crujidos, ni siquiera el rumor del viento entre los árboles cercanos.

No obstante, mientras escribo estas líneas, quiero dejar testimonio de un curioso “fenómeno” que ha sucedido; quizá no sea muy espectacular, pero a mí me resulta de lo más extraño. Si recuerdan, cuando llegué a la Cueva mi teléfono móvil apenas tenía batería; pues bien, cuando abandoné el lugar el indicador de batería señalaba la carga máxima.

¿Qué curioso mecanismo produce estas transformaciones “energéticas”? ¿Qué tipo de singulares energías genera un lugar como éste, capaz de recargar las baterías de un teléfono móvil por simple contacto con la piedra… y en tan escaso tiempo?

A través de mi ventana, mientras escribo, las primeras luces del amanecer envuelven la cercana silueta de la Cruz del Montcabrer en una blanda neblina, como si se tratase de un halo, y su erguido contorno me recuerda la imagen de un celoso guardián de ancestrales tradiciones…

Quizá lo sea realmente. En cualquier caso, ocultos entre la maleza, los secretos milenarios de la Cueva de las Encantadas permanecerán a salvo… una vez más.

Como llegar

Para llegar a la Cueva de las Encantadas, siga las instrucciones siguientes:

“Se sale del pueblo por un camino forestal que pasando por la fuente del “bon arbre” se adentra por el bosque y haciendo zig zags se llega a la plana de la Mata, casi al principio hay que coger a la derecha otro camino forestal, corto pero que sube fuertemente, hasta llegar a otra plana, después intuición  para encontrar el agujero (a veces hay señales de piedras -fitas- que te llevan), situada entre el Roc de Corb i el coll de Se a 1400 metros de altura, con un guía o experto se pueden recorrer más de 200 metros.” Fuente.

Relativamente cerca, también podéis disfrutar de las leyendas del Dolmen de Vallgorguina

7 comentarios en “La cueva de Las Encantadas”

  1. Octavi, aborda la montaña por la parte de abajo y verás las dos entradas de la cueva que están en una zona rocosa son visibles a simple vista. Referente a los grabados de la montaña del montcabrer, no te calientes la cabeza, no son de la época prehistórica como han publicado los arqueólogos, son del siglo pasado, exactamente son del año 1990. Los arqueólogos se han pasado tres pueblos con la cronología menudo patinazo. Maite en esta montaña todavía hay todo un mundo por descubrir. A menudo voy a la montaña del Montcabrer para cargar las pilas, y quedo como nuevo, lo recomiendo.

  2. sorprende gratamente la seriedad con la que tratan estos temas, todos. reciban ustedes la felicitación cordial de mi familia y mia. adelante.

  3. Llevo varias dias tratando de llegar a la Cueva de les Encantades y los grabados en Montcabrer, pero no hay forma de encontrarla, podrian ser más precisos. Yo abordo el tema desde la cima de Montcabrer hacia abajo , al este, frente al mar, pero nunca encuentro dichas cuevas. Se puede llegar a la misma desde abajo, sin necesidad de subir al Montcabrer?. Cuál es la senda corecta?

  4. Yo creo más en las cosas que aprecian los sentidos que en la realidad que se nos muestra.Ésta puede ser engañosa y producto de los filtros que hemos adquirido o nos han impuesto a través de los tiempos, sectores del poder, interesados en que apreciemos y conozcamos solo lo necesrio para llevar a cabo su agenda de dominación económica y de poder. Y así vamos! Las realidades existentes, paralelas a la nuestra deben ser infinitas, como lo es el Universo. Yo he estado por la zona, pues resido en las inmediaciones y puedo asegurar que en ese lugar hay más energías, historias y movimiento del que se puede imaginar. Lástima que son cosas de \\\"esas\\\" que sólo captan los que pueden ver más allá de las relaciones de la Estevan o del tinglado del Mundial de Futbol. Un abrazo

  5. Yo creo más en las cosas que aprecian los sentidos que en la realidad que se nos muestra.Ésta puede ser engañosa y producto de los filtros que hemos adquirido o nos han impuesto a través de los tiempos, sectores del poder, interesados en que apreciemos y conozcamos solo lo necesrio para llevar a cabo su agenda de dominación económica y de poder. Y así vamos! Las realidades existentes, paralelas a la nuestra deben ser infinitas, como lo es el Universo. Yo he estado por la zona, pues resido en las inmediaciones y puedo asegurar que en ese lugar hay más energías, historias y movimiento del que se puede imaginar. Lástima que son cosas de \"esas\" que sólo captan los que pueden ver más allá de las relaciones de la Estevan o del tinglado del Mundial de Futbol. Un abrazo

  6. Yo creo más en las cosas que aprecian los sentidos que en la realidad que se nos muestra.Ésta puede ser engañosa y producto de los filtros que hemos adquirido o nos han impuesto a través de los tiempos, sectores del poder, interesados en que apreciemos y conozcamos solo lo necesrio para llevar a cabo su agenda de dominación económica y de poder. Y así vamos! Las realidades existentes, paralelas a la nuestra deben ser infinitas, como lo es el Universo. Yo he estado por la zona, pues resido en las inmediaciones y puedo asegurar que en ese lugar hay más energías, historias y movimiento del que se puede imaginar. Lástima que son cosas de "esas" que sólo captan los que pueden ver más allá de las relaciones de la Estevan o del tinglado del Mundial de Futbol. Un abrazo

  7. es fascinante que tan cerca de nosotros ocurran cosas tan inverosimiles pero no es de extrañar que no nos demos cuenta de eso dado que no solemos creer en cosas que no vemos pero este relato nos muestra que aunque no lo veamos lo extraño e insolito esta ahi presente en todo momento en nuestra vida aunque nos neguemos a verlo

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