Misterios

    Visitante de dormitorio en Córdoba (España)

    Me quedé de piedra al ver unas piernecillas muy delgadas… ¡Esos ojos negrísimos no los olvidaré en mi vida!

    Nota aclaratoria: El presente artículo fue escrito el día 23 de noviembre de 2012 por Mario Ortega.

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    Conocí a Francisca Jiménez a través de una conocida red social cuando trataba de obtener alguna respuesta a sus preguntas en un grupo dedicado a los temas insólitos del cual soy moderador. Fue concretamente el 28/05/2011. Me interesé por su caso y mediante mensajes privados empezó a narrarme su experiencia. Los hechos tuvieron lugar en Córdoba en la primavera del 2010.

    Una madrugada, entre las 3 y las 4, ella dormía plácidamente boca arriba, pero se fue despertando al notar que alguien le tocaba la cabeza, como si estuvieran hurgando en su cabello. Notó el tacto de unos dedos y pensó que se trataba de su marido, por lo que no le dio más importancia y trató de continuar descansando. Al momento, volvió a sentir lo mismo y giró la cabeza para decirle a su esposo que parara, pues no podía conciliar el sueño, pero él estaba vuelto para el otro lado de la cama. Extrañada, se volvió nuevamente boca arriba y, bajando sus ojos clavó su mirada en la ventana situada en frente de la cama y por la cual se filtraba la tenue luz de las farolas de la calle. Por un momento pensó que todo había sido un sueño y, poco a poco, se fue abandonando nuevamente a los brazos de Morfeo. Medio dormida,  volvió a notar esa sensación, pero esta vez con más intensidad, como si una energía penetrara en su cabeza y se propagara hasta su pecho. Era una sensación agradable y por unos instantes pensó que sería alguno de sus hijos, pero también le asaltó la idea de que alguien hubiera entrado a robar, por lo que empezó a sentir miedo y abrió sus ojos a la vez que giraba su cabeza, pero en su ángulo visual no vio nada hasta que tímidamente los fue entornando hacia su mesilla de noche. A continuación, transcribo literalmente sus palabras:

    “Me quedé de piedra al ver unas piernecillas muy delgadas, con una forma muy simple, muy rectas, no con músculos como las nuestras. A simple vista, la piel era como de goma o como un traje de buzo… no te sé explicar. Según iba subiendo la mirada, vi un abdomen abultado, unos brazos largos y delgados y una mano con dedos muy largos también. No me fijé en cuántos dedos tenía. Una de esas manos estaba tocando mi cabeza. Finalmente, levantando completamente la mirada vi su rostro, el cual estaba mirando hacia la ventana. Me quedé totalmente pasmada y exclamé: ¡Dios mío! ¿Pero esto que es? Entonces, ese ser volvió su cara hacia mí, como sorprendido, me miró como extrañado de que le hubiera visto, al menos esa era mi sensación, y me hizo algo en la cabeza, como si me la sacudiera, pero ya no recuerdo nada más… ¡Esos ojos negrísimos no los olvidaré en mi vida!”

    Por la mañana despertó con toda normalidad y no recordó absolutamente nada del suceso hasta llegada la tarde, cuando al entrar en casa con sus hijos le pareció ver como una forma translúcida cerca de ellos. Fueron sólo unos instantes, pero la sensación de miedo se apoderó de ella al recordar súbitamente la experiencia vivida la noche anterior y pensar que pudiera repetirse, o lo que era peor, que pudiera sucederles a sus hijos. A los pocos días comenzó a sentir un fuerte malestar en la cabeza y molestias intensas en la parte superior de los ojos, además de mucho cansancio. Los síntomas persistieron durante un tiempo hasta el pleno verano, cuando en su primer día de playa entró en el agua mirando al cielo y pidiéndole a Dios que le quitara todo ese pesar que llevaba encima. Después de notar una extraña sensación, como si una luz penetrara en ella, se sintió renovada y los síntomas fueron remitiendo.

    Nunca llegó a contarle nada a su marido y se limitó a preguntarle si había tenido buena noche y si había notado algo extraño. Tampoco se atrevió a comentarlo con la gente de su entorno por miedo al “qué dirán…

    Indagando un poco más sobre la vida de Francisca he de decir que ella desde muy jovencita sentía curiosidad por los programas de parapsicología y publicaciones como “El Caso”, pero eso, sólo simple curiosidad.  Nunca mostró interés por la Ufología y todo lo relacionado con ésta (abducciones, contactismo, etc…).

    He tenido el gran placer de conocerla en persona. y en todo este tiempo transcurrido. se ha consolidado una buena amistad entre los dos y puedo decir que su honestidad está fuera de toda duda.

    Otro dato interesante a tener en cuenta es que antes de vivir esta experiencia Francisca era una persona que gustaba de vivir el día a día, salir a menudo, ir de compras y, en general, vivir la vida lo mejor posible, aunque hacía unos meses que empezó a interesarse por los temas espirituales, leyendo libros e incluso llegando a hacer un curso de Reiki. Pero fue a raíz de ese suceso que su vida sufrió un cambio radical transformándose en alguien extremadamente espiritual, sintiendo un profundo y especial interés por las terapias alternativas en general, asistiendo a conferencias, cursos, etc… y prestando su ayuda desinteresada a todo aquel que pueda necesitarla. De alguna forma podemos decir que esa vivencia marcó un antes y un después en la vida de Francisca.

    Debo añadir que desde entonces ha tenido alguna que otra experiencia que podríamos catalogar de paranormal, y sobre las cuales profundizaremos en otra ocasión. Este tipo de cambios en la personalidad es muy común en los sujetos que han vivido una experiencia de este tipo.

    Le comenté si estaría dispuesta a ser sometida a una sesión de hipnosis regresiva pero, de momento, se muestra reticente ante la idea por miedo a revivir esos instantes y que además pueda aflorar algo que prefiere ni imaginar. Tal vez algún día cambie de opinión y podamos saber si esa noche ocurrió algo más de lo que ella conscientemente recuerda…

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    3 comentarios en “Visitante de dormitorio en Córdoba (España)

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        Particularmente, nunca he compartido el fundamento de la casualidad, ni siquiera en biología (selección natural). Todo tiene su qué. Y en este suceso que relatas, permíteme la osadía y no te ofendas, creo que la honestidad está más de tu lado que del lado de la protagonista. Y, ojo, no estoy diciendo que no ser honesto sea sinónimo de mala persona. Tan sólo que el asunto tiene atisbos de que dicha persona no te lo ha explicado todo, lógicamente.

        Una última encuesta realizada sobre los hábitos de lectura en España* (las hay elaboradas por la UNESCO con datos mundiales), refleja que el 73,5% de la población lectora de libros opta por novelas de ficción y cuentos, mientras que el resto se reparte en varios pequeños porcentajes referidos a libros de divulgación, arte y ensayo, enseñanza, poesía, humanidades, etc., entre otros.

        El dato porcentual acerca del interés por la ficción es revelador. El ser humano, en el fondo, necesita evadirse de la realidad con relativa frecuencia. Pero a veces con eso no basta, y algunas personas optan por psicosomatizar una realidad alternativa construida por ellos con el fin de afrontar la vida de un modo que a ellos les resulte satisfactorio o, por lo menos, que les compense y le dé sentido a su existencia. ¿Son por ello estafadores o timadores?. En mi opinión no, aunque haberlos haylos. Tan sólo se trata de supervivientes en un mundo que, en general, no nos lo pone nada fácil.

        Un saludo.

        *http://www.mcu.es/libro/docs/MC/Observatorio/pdf/HLCLE_2011.pdf

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        El testimonio ahí está. ¿Sucedió en realidad? ¿Fue un sueño? La cuestión es que esta persona lo recuerda muy vivamente y no ha tenido ninguna experiencia similar en toda su vida, ni antes ni después. Insisto, no estaba condicionada por los temas de los visitantes de dormitorio porque nunca mostró interés por el fenómeno. Cuando hablamos de ello nunca se contradice a la hora de explicar su experiencia, además, a partir de ésta se han ido desencadenando una serie de sucesos en su vida poco atribuibles a la simple casualidad.

        Puestos a dudar, podemos hacerlo prácticamente en cuanto a todos los casos de fenomenología paranormal se refiere porque, a la hora de la verdad, sólo tenemos testigos de lo insólito, pero en la gran mayoría de los casos, por no decir casi todos, ninguna prueba tangible. Así que éste no deja de ser un caso más relacionado con esa posible “otra realidad”.

        Saludos.

      • Gravatar del autor

        Hasta hace muy poco tiempo nadie ponía en duda la honestidad de Iñaki Urdangarin, por poner un ejemplo. En la Grecia clásica se proponía que un político no tenía por qué ser honesto, bastaba con parecerlo. O como decía Pedro a sus discípulos, que tu mano derecha nunca vea lo que hace tu mano izquierda.

        En circunstancias normales, enfrentarse a una anomalía en el entorno sin estar predispuesto provocaría un cuadro de temor incontrolable. El miedo es una reacción natural e inmediata ante lo adverso y desconocido, y lo normal en un caso así es avisar a quien se tiene más cerca, si se tiene. Y tratándose de una mujer (no se interprete de forma sexista), el temor suele ir acompañado de algún que otro grito. Son reacciones instintivas destinadas a evitar un bloqueo emocional. Un testimonio puede ser creíble, pero no por ello ha de ser cierto. Sin pruebas que lo acompañen, para bien y para mal, un testimonio es insostenible judicialmente. Y aún con pruebas, a veces se cometen errores.

        Es poco probable que una civilización más evolucionada y avanzada se dedicara a infiltrarse por la noche en las habitaciones en calidad de mirones asalta camas. Eso demostraría que su sentido de la sensatez y la decencia es nulo, y su racionalidad rozando la escasez. Y lo más llamativo, les suelen aparentar físicamente muy cerca de lo horrendo, lo que les hace algo espantosos. Considerando la tosquedad del físico humano hace trescientos mil años y cómo es ahora, se hace difícil imaginar que la morfología humana evolucione hacia algo tan poco agraciado y un punto grotesco, cuando lo que la evolución sí ha venido a demostrar es que no permanece al margen de la estética, y cada nueva generación es físicamente más sofisticada que la anterior.

        Como dijo Julien Green, todo hombre lleva sobre sí el peso de su larga noche.

        Un saludo.

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