Parémonos  por un momento a reflexionar: La investigación no consiste en acaparar registros psicofónicos, investigar es analizar cada uno de ellos, buscar similitudes, tener en cuenta las posibles variables y, sobre todo, pensar. Antes de crear una teoría es necesario crear una hipótesis basada en un estudio riguroso. Hoy se nos presentan cazadores de psicofonías como investigadores del misterio con el único fin de mostrar unas voces que en ocasiones ni tan solo llegan a eso, son únicamente pareidolias auditivas, ruidos que la mente del ávido supuesto investigador sensacionalista identifica como fonemas

No son pocos los que alardean de decenas, centenares e incluso miles de registros obtenidos. Pero cabe hacerse una pregunta: ¿Para qué? El mundo del misterio no es como coleccionar cromos o estampitas, y tener una gran cantidad de inclusiones no sirve para nada si no se analizan debidamente, cosa que en nuestros días se hace tan solo por un puñado de investigadores. Llegados a este punto, recordar que Raudive murió obsesionado por estas voces, con un gran número de registros obtenidos pero que en realidad solo aportaron muestras de lo que son.

A partir de aquí se han elaborado teorías numerosas, como la trascendental, la adimensional o la de la mente. El origen de estas voces es clave para entender el fenómeno, pero no por mucho obtener dudosos registros se avanzará en el tema. Decir que las psicofonías proceden del mundo de los muertos puede llegar a ser la misma barbaridad que decir que su origen reside en la mente de la persona o investigador, pues ni en uno ni en otro caso tenemos pruebas al respecto. No obstante, un mundo en donde convivan diferentes realidades, cosa que antaño, para la ciencia era pura ficción, hoy en día es un posibilidad tangible y se experimenta por ejemplo en el CERN con el acelerador de partículas.

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No es cierto que la historia de la psicofonía comience con el supuesto canto de unos pajarillos grabados por simple casualidad por Friederich Jüngerson. Mucho antes, en diferentes conflictos militares, ya se hablaban de extrañas voces registradas. Pero es indispensable saber los métodos y las posibilidades, así como el equipo técnico de aquellos primeros investigadores o experimentadores en transcomunicación para darnos cuenta de que algo se nos escapa.

Para no pocos, estamos como al principio en el tema de la investigación psicofónica, y puede que tengan razón, pero la realidad es que faltan verdaderos investigadores y sobran coleccionistas. En todo ese abanico de supuestas investigaciones en lugares abandonados, el único morbo y miedo que hay es el polvo y la falta de luminosidad. Falta metodología, pero sobre todo sentido común, formación y paciencia, pues quieren que todo, y ante todo la “fama efímera” les llegue con rapidez, pero para entender, para teorizar acerca de estas inclusiones es imprescindible saber los principios básicos de cada equipo grabador. Hoy en día los más usados son los de tarjeta, soportes digitales de gran calidad y con muy bajo ruido de fondo y con una más que aceptable frecuencia de muestreo, pero como en tantas ocasiones he insistido nunca observamos en estas investigaciones, el dossier en donde se tengan en cuenta la variables, cuantas más mejor.

Para algunos muy poco entendidos, experimentar con antiguos grabadores de bobina abierta, incluso algunos bastante retrógrados usados en los años 60-70 es anclarse en el tiempo, es una no evolución, para quienes realizan tales afirmaciones tan solo dejan mostrar su realidad de poco o nulo conocimiento o simplemente las nulas ganas de investigar, pues desde que se comienza a trabajar el tema de la TCI se han tenido en cuenta las posibilidades  magnéticas. No cabe la menor duda que una inclusión psicofónica actúa de manera similar a una interferencia, es “algo” que entorpece la normal grabación, hoy día desconocemos de que tipo de emisión se trata, ni de quienes están  detrás del origen de estas voces, hablamos de un fenómeno inteligente, y así a todas luces lo parece, puesto que a una pregunta aparece una respuesta, se nombra por el propio nombre a alguno de los presentes o se comentan cuestiones que se pueden relacionar directamente con nuestras propias cuestiones planteadas.

Decir que estos registros son fruto de una ley desconocida llamada “azar” creo que es mucho decir, pues con tan solo aplicar la estadística nos daremos cuenta lo escasamente, lo milesimamente posible que en el momento de plantear una pregunta mientras se graba, captemos una frecuencia de radio, un sonido residual, una voz de alguien moderadamente cercano a nosotros que justamente y en ese preciso momento diga “algo” tan concreto que lo podamos relacionar como una respuesta a nuestra cuestión.

Y volviendo a la exposición anterior, es imprescindible trabajar con equipos tanto analógicos como digitales. En este punto recordar que lo que hace que una señal sea digital no es el soporte, el cual perfectamente puede ser analógico. Los equipos de bobina abierta o los clásicos ya en desuso de cinta de K7 tenían como factor vulnerable importante la gran cantidad de componentes que podían ser alterados mediante emisiones electromagnéticas, el propio cabezal de una grabadora magnética no deja de ser una antena receptora en potencia. Los más modernos equipos digitales, no incluyendo el mini disc, no son tan vulnerables a las interferencias, equipos en donde el componente electromagnético no tiene tanto peso pues no es parte del sistema de grabación. Sin embargo, el fenómeno parece adaptarse a nuestra tecnología. Incluso cuando experimentamos por primera vez con un equipo diferente al habitual parece como si dicho fenómeno se adaptase, por lo tanto y aplicando el sentido común y con tan solo pararse a pensar, el fenómeno muta, evoluciona con exitosa rapidez, un ser vivo tarda un largo periodo de tiempo en evolucionar, pero este supuesto fenómeno paranormal lo hace en muy corto espacio de tiempo. Parece que el origen de las psicofonías nos observase, y a la vez como si se sintiera observado y el cual varía en función de una conveniencia que no entendemos.

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Aún estamos lejos, o al menos eso parece, de descubrir el origen de las inclusiones psicofónicas, pero a veces parece un absurdo, unas voces que nos hablan pero que no esclarecen nada, que se manifiestan con independencia de la voluntad del experimentador y que se adaptan con gran rapidez y eficacia a nuestra tecnología.

Un fenómeno que tal vez no sea tan inocuo como pensamos y tal vez exista toda una intencionalidad por parte de quienes desconocemos, pues tal vez existan más conexiones de las que pensamos entre diferentes fenómenos a los que denominamos “paranormales”, como el OVNI o el psicofónico, por tan solo mencionar un ejemplo. Esa otra realidad que de alguna manera convive con nosotros no tiene por que ser igual a la nuestra y, sobre todo, las intenciones de quienes actúan pueden ser notablemente diferentes, en este punto recomiendo la lectura de los trabajos de Salvador Freixedo, aunque estos estén más relacionados con la temática OVNI, pero insisto, tal vez exista un lazo en común entre OVNIS, apariciones, psicofonías o fantasmas. Yal vez no todo sea tan bueno como imaginamos o como queremos imaginar, tal vez detrás de todo esto se halle un complot conspiranoico y no tiene por que ser obligatoriamente de gobiernos, oficiales u otros.

Con todos los datos que hasta ahora tenemos de la psicofonía, es hora de ponerse a pensar, la cualidad y característica que nos hace seres humanos, y tal vez la cuestión más sencilla sea la que explique el fenómeno, pero para ello es posible que debamos olvidarnos de humanizarlo todo y de pensar en otras posibilidades muy alejadas de nuestra propia realidad.

2 comentarios en “Psicofonías: Un fenómeno cambiante”

  1. Ciertamente, la recopilacion de unclusiones Parafonicas por si sola, no nos lleva a ningun puerto en concreto.

    La cosa es tan simple como que hay tal cantidad de inclusiones ( o lo que se supone es una inclusion ) que nadie presta ya atencion a este fenomeno…

    Triste realidad es esta. Personalmente llevo ya varios años efectuando mis propias investigaciones con inclusiones incluidas y ademas, tengo mucho que agradecer a esos “otros” colaboradores del otro lado a los que les debo gran parte de claridad y contenido en nuestras multiples conversaciones. SI, SI… He dicho comversaciones y si me apuran, hasta propuestas de divulgacion ya que ( segun ellos ) las lineas de investigacion oficiales hasta la fecha no han hecho absolutamente nada a la hora de profundizar en este campo.

    Hastiado estoy de intentar contactar con estos investigadores oficiales de turno pero.. al margen de darme animos algunos como Doña Sol Blanco Soler y a base de darme la callada por respuesta como Don Pedro Amoros, mi gozo se ha quedado en un pozo.

    Es este un asunto que no solo me incomoda a mi persona, por extension, tambien incomoda a mis colaboradores del “otro lado” y a todas las personas que como yo estamos vivamente interesados e introducidos en la materia pero que se nos da de lado al carecer de un titulo o pertenecer a un grupo en concreto. Los resultados estan aqui, pero no hay nadie que haga nada serio y esto… es lo mas triste.

  2. Felicidades por tu artículo. Sería interesante saber que se ha avanzado realmente en el asunto psicofónico y que investigaciones sérias existen y si estas se realizan a nivel científico a través de fundaciones, universidades, etc… Coincido totalmente en que un acumulador de psicofonías no es un investigador científico. Aunque si como parece, esto no ha evolucionado tanto como para captar el interes de los Grandes Científicos mundiales tal vez la acumulación de muestras y su divulgación consiga al menos llamar la atención de Mr Randi y quizá él tenga las agallas y los arrestos suficientes como para dar una solución “aplastante” que nos convenza a todos los que hemos recogido más de una muestra del fenómeno. En fín. Ojala la Universidad de Yale o alguna otra se ocupe del asunto. Mientras tanto demos muestras y mas muestras de que el fenómeno existe por que es lo que nos queda.

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